Luego de que un sector libertario presentara un proyecto en Diputados, el oficialismo bonaerense llegó a un acuerdo y avanza con otro texto en el Senado.
Axel Kicillof consiguió avanzar con su propuesta para modificar los plazos del calendario electoral en la provincia de Buenos Aires, pero lo hizo en medio de una disputa cada vez más abierta con el kirchnerismo duro. El acuerdo con el sector de Cristina Fernández de Kirchner no disipó la tensión interna. Al contrario, confirmó que el peronismo bonaerense se mueve con la hipótesis de una fractura en el horizonte.
La reforma de la ley 5.109 implica cambiar el artículo 61, lo que requiere tratamiento legislativo. El terreno no le resulta fácil al gobernador. La discusión permaneció bloqueada hasta que un grupo de libertarios disidentes presentó un proyecto con el que buscaban correr los plazos de presentación de listas y oficialización de boletas. Ese texto funcionó como catalizador. El cristinismo, que se había mantenido reacio, aceptó negociar, pero decidió presentar su propia iniciativa para no quedar pegado a un acuerdo con la oposición.
La propuesta alternativa ingresó este martes al Senado bonaerense. Plantea que las listas se presenten 50 días antes de la elección general y que las boletas estén definidas al menos 30 días antes. Desde el Ejecutivo aclararon que no participaron de la negociación y buscaron desligarse de un pacto que todavía genera resquemores en el oficialismo. El clima de desconfianza no se disipó.
«Primero esperemos a que voten, después veremos si hay acuerdo», señaló un legislador del espacio de Kicillof, que además apuntó contra los diputados que responden a Cristina y a Sergio Massa: “Los legisladores de Cristina y Massa deberán explicar por qué no votaron el cambio de fechas en el proyecto original cuando suspendimos las PASO”.
El consenso, aunque precario, permitió descomprimir una tensión que se trasladó al cronograma de la Junta Electoral, que reclamó una resolución urgente. Sin embargo, el trasfondo político no se despejó. El gobernador trabaja en una estructura propia, por fuera del PJ, para blindarse en caso de ruptura. En paralelo, el cristinismo refuerza su operativo clamor para instalar a CFK como candidata a diputada provincial por la Tercera sección.
La disputa territorial creció con episodios que marcaron el deterioro del vínculo. Jorge Ferraresi mandó a retirar carteles con la imagen de la expresidenta en Avellaneda y dejó en claro que no piensa compartir boleta con La Cámpora. Si Cristina encabeza, él armará lista propia. Su jugada podría repetirse en otros municipios, con intendentes como Juan José Mussi, Fernando Gray o Julio Zamora, que también se alejaron del Instituto Patria y especulan con una tercera vía.
Mientras tanto, el Frente Grande, que preside Mario Secco, ya resolvió avanzar en una alianza con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio impulsado desde el entorno del gobernador. El 24 de mayo será el lanzamiento formal, en un acto que marcará un nuevo momento de definición frente a la estrategia del cristinismo. Aunque el acuerdo legislativo avance, la interna no tiene tregua y el escenario de ruptura sigue latente.
