La medida de fuerza es por 24 horas en rechazo a las políticas de ajuste de Javier Milei. Reclaman paritarias libres, aumento de jubilaciones, reactivación de la obra pública, entre otros puntos.
La Confederación General del Trabajo (CGT) lleva adelante un paro general de 24 horas que comienza a la medianoche y se extiende durante toda la jornada. Se trata de la tercera huelga contra el gobierno de Javier Milei. La central obrera reclama paritarias sin restricciones, un aumento inmediato de las jubilaciones y la reactivación de la obra pública.
El paro impacta de forma directa en la actividad económica. Los trenes y subtes no prestan servicio. Los colectivos funcionan con demoras y largas filas. Muchos comercios abren, pero en las calles se nota una circulación reducida. Las escuelas abren sus puertas, aunque no en todos los casos hay clases con normalidad. La medida cuenta con el respaldo de casi todos los gremios que integran la CGT, además de las dos CTA. Se suman estatales, bancarios, docentes, camioneros, trabajadores de la salud, ferroviarios, del subte y del sector aéreo.
El reclamo principal gira en torno a la pérdida del poder de compra. Héctor Daer afirma que “lo único que le cierra a este modelo económico es la caída de los ingresos”. Desde el Congreso, donde acompaña una movilización de jubilados, advierte que “se empieza a socavar el sustento social de la sociedad”. Y agrega: “En esto tenemos que ser claros y solicitar que así no es el camino”.
En las inmediaciones del Parlamento, la CGT respalda el reclamo por la actualización del bono de $70.000 y una suba de los haberes previsionales. La protesta forma parte de un plan de acción que la central sindical lanza en marzo. También exige el regreso de las asignaciones familiares y un programa que proteja al aparato productivo. Desde el sindicato alertan por los efectos de la apertura de importaciones y la paralización de obras. “Hay un montón de obras que están en un 80 u 90% y han sido paralizadas por decisión política”, remarca Daer. “En muchos casos son viviendas que es la única forma de acceder que tienen los sectores populares”, subraya.
Mientras transcurre la jornada de protesta, el Gobierno despliega un fuerte operativo de seguridad para contener las movilizaciones. En Avellaneda, fuerzas federales interrumpen el paso hacia la Ciudad de Buenos Aires por el Puente Pueyrredón. En el cruce de Mitre y Mariano Acosta, efectivos de la Policía Federal y Prefectura impiden el avance de una columna del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD).
La agrupación forma parte de la UTEP y responde a Juan Grabois. En un comunicado, los manifestantes afirman que se movilizan “en rechazo al brutal ajuste y las políticas de endeudamiento y represión implementadas por el gobierno de Javier Milei”.
Durante la mañana, se registran momentos de tensión. La Policía avanza para quitar neumáticos a integrantes del MPLD, que presuntamente intentan prender fuego. La organización está liderada por Rafael Klejzer, exfuncionario del Ministerio de Desarrollo Social, desplazado en 2022 bajo acusaciones de fomentar piquetes.
Mientras la CGT interrumpe la actividad económica en gran parte del país y miles de trabajadores protestan en las calles, el presidente Milei mantiene una reunión de gabinete en Casa Rosada. Desde el Gobierno ratifican el rumbo económico y se niegan a dar señales de diálogo con el sindicalismo.
