El eje del problema se centra en la aparición de centros de estudiantes en el SPF
La cárcel de Devoto es escenario de reclamos por segundo día consecutivo a raíz del cierre de los Centros Universitarios. El pasado miércoles se registraron quema de colchones y sabanas tras el decreto firmado por Patricia Bullrich que impide que los reclusos estudien dentro del Servicio Penitenciario Federal.
La protesta se llevó a cabo en los pabellones 1 y 5, donde los presos quemaron colchones y sábanas y colgaron banderas en las ventanas. “Tenemos derecho a la educación 1985-2025″, es uno de los mensajes que llegan a leerse en uno de los trapos que sobresalen en la cárcel ubicada en la calle Bermúdez al 2651
A fines de marzo, Bullrich comunicó a través del Boletín Oficial, en la Resolución 372/2025, que se prohibía el funcionamiento de centros de estudiantes en el Servicio Penitenciario Federal.
Las autoridades nacionales sostuvieron que un centro de estudiantes “no está expresamente reconocida legalmente ni por la administración penitenciaria, tergiversa la finalidad de readaptación social de los internos toda vez que impide, en los hechos, el cumplimiento de las pautas del régimen de progresividad”.
Esto refiere a “participar en las tareas de mantenimiento, limpieza, aseo e higiene de los espacios propios y comunes de los establecimientos penitenciarios”.
El conflicto se suma a un contexto complejo en lo penitenciario que debe encarar el ministerio que conduce Patricia Bullrich, que tiene a su cargo el SPF desde que se lo “birló” a la cartera de justicia, a cargo de Mariano Cúneo Libarona.
Según explicaron, los detenidos se encuentran organizados bajo la figura de centros de estudiantes que “invocan la representación de internos estudiantes”, y que permanecen de lunes a viernes durante toda la jornada en esos espacios —entre las 9 y las 18 horas, dependiendo del establecimiento—, superando ampliamente el tiempo requerido para asistir a clases, bajo el pretexto de actividades estudiantiles.
