Unos cincuenta trabajadores se reunieron este lunes en el centro de distribución de la empresa, situado en el km 25.500 de la Ruta Panamericana, para exigir la restitución de sus puestos laborales.
Alrededor de cincuenta operarios de la cooperativa láctea se concentraron este lunes en el centro de distribución de la empresa, ubicado en el km 25.500 de la Ruta Panamericana, para reclamar la reincorporación a sus puestos de trabajo.
Los trabajadores recibieron los telegramas de despido durante las últimas semanas de enero, en un contexto crítico: hace tres meses no perciben sus salarios y aún les adeudan el aguinaldo. En la protesta, denunciaron que los despidos forman parte de un plan de vaciamiento de la firma, propietaria de marcas como Mendicrim y Tholem. Como parte de esa maniobra, afirman que se retiraron todos los productos del depósito y se apagaron las máquinas antes de avanzar con las desvinculaciones. Actualmente, la empresa solo estaría distribuyendo su producción a través de concesionarios.
Si bien los telegramas argumentan razones de «fuerza mayor», los despedidos sostienen que la medida responde a una reestructuración interna que prioriza a trabajadores alineados con la conducción de Héctor Luis Ponce, secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA). En este sentido, remarcan que la mayoría de los cesanteados forman parte de sectores opositores a la conducción sindical. Ninguna autoridad del gremio se hizo presente en la manifestación.
La crisis de SanCor no se limita a Don Torcuato. La empresa ya desvinculó a 300 empleados en sus plantas de Córdoba y Santa Fe y, en paralelo, solicitó el concurso preventivo de acreedores, reconociendo una deuda de 400 millones de dólares que aún no ha logrado saldar.
Distintos sectores advierten que este tipo de situaciones no responden únicamente a la crisis económica general, sino a maniobras recurrentes en la industria: la toma de deuda y el vaciamiento como estrategias para forzar quiebras, reabrir bajo otras denominaciones o reincorporar personal en condiciones laborales más precarias. Estas prácticas, denuncian, suelen contar con la complicidad de gremios y organismos estatales.
Durante la jornada de protesta, los despedidos recibieron el apoyo de trabajadores de Volkswagen, Pilkington y de la agrupación Granate del SUTNA. La organización y la unidad entre distintos sectores es vista como una clave para enfrentar la ofensiva patronal.
