El Gobierno avanza en su estrategia para desplazar a Mauricio Macri del escenario político, mientras La Libertad Avanza consolida su liderazgo. Con encuestas favorables y un entorno optimista, el oficialismo busca redefinir el mapa político de cara a 2025, enfrentando al PRO en su bastión histórico: la Ciudad de Buenos Aires. Las tensiones internas en el macrismo y el creciente acercamiento de dirigentes al libertarismo marcan un cambio de época en la política nacional
El Gobierno percibe una oportunidad estratégica para consolidar el legado de Mauricio Macri en la historia política. Esta es una aspiración que el entorno de Javier Milei ha manifestado durante meses. Con el Presidente alcanzando niveles de aprobación más altos incluso que al inicio de su mandato en diciembre de 2023, y con el escenario económico y social estabilizado, La Libertad Avanza considera que es el momento ideal para apartar definitivamente al líder del PRO del escenario político.
En los pasillos de la Casa Rosada circula una frase contundente que refleja el clima político actual entre los aliados de Milei y los «amarillos«. «Le vamos a cumplir el sueño a Cristina de terminar con Macri, así como Alberto nos cumplió el sueño de terminar con el kirchnerismo«, comentan algunos funcionarios entre bromas y afirmaciones serias en Balcarce 50.
La Libertad Avanza prevé una desbandada significativa de dirigentes del PRO hacia sus filas en 2025, un proceso que, según indican, ya está en marcha. Incluso Patricia Bullrich, durante una reunión reciente en Casa Rosada, reveló la estrategia que el PRO debería seguir: «Macri puso al partido en la oposición y yo creo que el PRO tiene que estar en el oficialismo«.
El optimismo en el entorno de Milei crece, respaldado por encuestas que posicionan al oficialismo como líder en el ámbito más crítico: la Ciudad de Buenos Aires, donde se librará una de las contiendas políticas más importantes entre Milei y Macri. Un referente cercano a Milei resume el panorama con firmeza: «El PRO no existe más, no nos importa más», enfatizando la intención de redefinir el mapa político en las próximas elecciones de 2025.
En el entorno libertario, crece el entusiasmo ante la posibilidad de vencer a Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en una eventual candidatura a senador. Informes internos muestran que el líder del PRO aventajaría por un margen estrecho a Manuel Adorni, el posible candidato de La Libertad Avanza (LLA). Sin embargo, en la Casa Rosada se muestran confiados: «Deben ser falsas esas encuestas porque hoy Adorni le gana cómodo a Macri», aseguran con optimismo.
Aunque en algún momento se especuló con que Javier Milei buscaría un enfrentamiento directo contra Macri, colocando a Patricia Bullrich como contendiente en el ámbito porteño, desde el círculo cercano a la ministra de Seguridad intentan desviar la atención hacia otro eje. «Estaría mal que la discusión sea Macri contra Bullrich el año que viene. La pelea tiene que ser entre nosotros y los que no quieren ir hacia el cambio definitivo», declararon.
Una figura clave del PRO alineada con Milei adopta un tono más moderado frente al entusiasmo predominante en la Casa Rosada: «Nosotros queremos que Mauricio se integre a las ideas del cambio total, o sino se va a quedar solo. Pero también tenemos que entender que debemos mantener el equilibrio en el Congreso y no podemos permitir que se rompan nuestros bloques legislativos».
El PRO desempeñó un papel crucial durante el primer año de la gestión de Milei. La unidad del bloque amarillo, liderado por Cristian Ritondo, permitió al oficialismo sortear importantes desafíos legislativos. Sin este respaldo, el Gobierno habría enfrentado serias dificultades, incluidas posibles insistencias sobre leyes vetadas por el Presidente y la caída de proyectos clave como la Ley Bases y el DNU 70/2023, fundamentales para el modelo libertario en 2024.
Mauricio Macri apostó a convertirse en una suerte de salvavidas para Milei en caso de un colapso social y económico que finalmente no ocurrió. Mientras esperaba que esos escenarios se materializaran, optó por ejercer cierto nivel de oposición, colocando obstáculos y expresando reservas que complicaron la agenda oficialista. Sin embargo, esta estrategia terminó erosionando su influencia tanto dentro como fuera del Congreso, donde comenzaron a surgir desacuerdos y desobediencias por parte de sus propios aliados. Incluso algunos gobernadores del PRO han comenzado a acercarse a los libertarios, evidenciando un cambio en el tablero político.
Anoche, Mauricio Macri publicó un tuit dirigido a Javier Milei, donde mencionó su deseo de «ir en todos lados juntos o sino iremos separados«. Sin embargo, el expresidente subrayó una frase clave al pedirle a Milei «cumplir con la palabra como nosotros hicimos este año». Esta afirmación refleja uno de los principales reproches de Macri hacia el actual Presidente y su entorno.
A lo largo del año, el Gobierno fue consciente de las tensiones con el líder del PRO. Aunque los meses avanzaban, las demandas de Macri no eran atendidas. Sus pedidos de incluir funcionarios cercanos a él no se concretaron, tampoco hubo avances en la gestión que el expresidente insistía en mejorar, y los proyectos que promovía no obtenían respuesta.
Un momento crítico fue marcado por un mensaje desde la cuenta «Las Fuerzas del Cuelo», manejada por allegados a Santiago Caputo, que parecía alinearse con decisiones tomadas en la Casa Rosada: «Mauricio, no te vamos a dar la hidrovía». Este hecho sumó tensión a la relación y podría resolverse en febrero, cuando se determine si esa decisión será definitiva.
