Se trata de una apuesta que debe contar con el aval de la Rosada, la colocación de bonos de deuda en el exterior. Así la provincia buscará un mecanismo para impulsar la economía por fuera de la ayuda del Gobierno Nacional. La proyección del déficit y la deuda provincial.
La semana pasada el ministro de Economía, Alejandro Arlía, comenzó una gira por el exterior con el fin de sondear posibles interesados en la provincia y así iniciar las negociaciones para colocar bonos de deuda en el marcado extranjero.
Uno de los reclamos permanentes que recibe el gobernador Daniel Scioli está dirigido a la relación que mantiene en términos políticos con el matrimonio presidencial, y que en materia económica se traduce en dependencia.
Con las repercusiones de la segurilla de dichos y desdichos, tras las declaraciones de las manos atadas, el mandatario bonaerense comienza a ensayar un esquema que le permita generar cierta autonomía en las cuentas provinciales. Sucede que hasta el momento la asistencia y el financiamiento venían de la mano de la excelente relación que Scioli mantenía con la Presidenta y su marido, Néstor Kirchner.
Arlía partió la semana pasada rumbo a Londres con posterior destino en Nueva York. Además del cambio en el escenario político, hubo un elemento clave en el plano internacional que hace que este momento sea óptimo para impulsar la colocación de bonos.
En primer lugar, hubo una mejora de la imagen del país en el exterior gracias a su “buen comportamiento con los acreedores que lo hicieron trepar algunas posiciones en los ranking del mundo financiero. Por otra parte, la proyección de crecimiento de la economía provincial aportaría lo suyo, sumado a la reciente autorización de ampliar el presupuesto, tomando deuda por 1.600 millones de pesos.
Según trascendidos del Ministerio de Economía, los títulos que se emitan serían a siete años y tendrían una tasa de interés cercana al 12%. La deuda inicial sería de 1.000 millones de dólares, a los cuales podrían sumárseles los que autorizó la Legislatura bonaerense la semana pasada.
Si bien el viaje tiene por fin seducir a potenciales inversores, no hay que olvidar otras cuestiones, fundamentalmente que para poder realizar esta transacción se debe contar con el visto bueno de la Tesorería Nacional. Hace no tanto tiempo, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, intentó lo mismo pero no tuvo éxito.
LOS NUMEROS
A comienzos de año, durante el discurso que el Gobernador ofreció en la apertura de la Asamblea Legislativa, uno de los principales puntos que despertó el enojo de los legisladores de la oposición fue la presentación de la proyección de déficit y de deuda de las cuentas de la Provincia.
Desde el oficialismo sostienen que el déficit anual estimado de la provincia de Buenos Aires ronda los 5.500 millones de pesos mientras que algunas cifras que maneja la oposición señalan que supera los 10.000 millones. En tanto la deuda con el Gobierno nacional asciende a los 42.098 millones de pesos, convirtiéndose este en el principal acreedor con casi el 60%.
En lo concreto si el Gobierno bonaerense consigue todo lo necesario para colocar esa deuda en el exterior, sólo inicia un camino para descomprimir la dependencia con Nación reemplazando al acreedor. Es decir que al final de este camino no se encontrará una solución para las cuentas de una economía con un déficit anual en crecimiento.
