Los daños de la interna todavía no rompieron los acuerdos del exministro, que se mantiene al margen en la escena pública, pero mantiene una agenda política activa.
El exministro de Economía y excandidato a presidente, Sergio Massa, no está en los primeros planos de la escena pública. El Frente Renovador (FR) quedó en el medio de la interna entre los dirigentes que responden al mandatario de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y la expresidente y vice, Cristina Fernández de Kirchner, con La Cámpora detrás. El líder del FR de hace equilibrio.
Durante el acto que el gobernador bonaerense encabezó en la ciudad de San Pedro, por el Día de la Soberanía, estuvieron presentes varios dirigentes del massismo tras el ‘ok’ de Massa y fue una novedad ver a un grupo de intendentes del espacio como Javier Osuna (Las Heras), Miguel Gesualdi (San Andrés de Giles), Marcos Pisano (Bolívar) y Javier Gastón (Chascomús).
La idea era esquivar el fuego cruzado entre el kicillofismo y el cristinismo, que recrudeció en los últimos días luego de la visita del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, ladero de Kicillof, a los distritos de Quilmes y Lanús que, como consecuencia, derivó en al tuit de la jefa comunal, Mayra Mendoza. En esa disputa, Massa apuesta se mueve como un equilibrista con un as bajo la manga por si todo sale mal: «Si rompen y van con dos listas, nosotros vamos con la nuestra«.
En paralelo, el exaspirante presidencial intensifica sus esfuerzos para impulsar definiciones electorales que considera clave para asegurar una victoria en la provincia de Buenos Aires en 2025.
El FR, a través de Juan Eslaiman, acaba de proponer un proyecto para eliminar las PASO bonaerenses de ese año, una iniciativa que, según señalan desde el espacio, fue acordada con Kicillof. No obstante, se enmarca dentro de las demandas del massismo para que el gobernador precise el calendario y la modalidad de votación

A un año de su derrota en el ballotage frente a Javier Milei, Massa permanece fuera de la escena pública, aunque políticamente intensificó su actividad. Tras reunirse en San Fernando -uno de sus distritos con mayor peso-, con Kicillof y ministros bonaerenses, el líder del Frente Renovador envió señales de distensión al mandatario, marcando un giro en una relación que había sido tensa desde comienzos de año.
Las fricciones comenzaron en enero con el fallido intento de ubicar a la expresidente de AySA y candidata a intendente de Tigre, Malena Galmarini, en el Grupo Bapro y el reparto de cargos clave para el massismo, mientras Jorge D’Onofrio, ministro de Transporte y único funcionario bonaerense de ese espacio, logró mantenerse al margen de los conflictos internos entre La Cámpora y los laderos kicillofistas en medio de la reconfiguración por la que atraviesa el peronismo.
El encuentro en San Fernando pareció recomponer el vínculo. Massa también planteó la necesidad de abordar la situación de la Suprema Corte provincial, que opera con tres de sus siete miembros, proponiendo un diálogo amplio con la oposición que incluya cambios en la Procuración, donde Julio Conte Grand enfrenta cuestionamientos. La agenda compartida muestra intentos de avanzar en definiciones clave de cara a 2025.

A su vez, Massa también cerró en los últimos días un acuerdo clave con Máximo Kirchner por el manejo de la Cámara de Diputados bonaerense: acordaron que habrá un enroque a fin de año entre el actual presidente, Alejandro Dichiara, y el vicepresidente del cuerpo, Alexis Guerrera, hombre histórico del Frente Renovador.
El recambio, acordado a finales del año pasado, quedó en suspenso debido a las tensiones internas, pero ahora se enfrenta al desafío de materializarse mediante una compleja negociación que requiere el respaldo de bloques opositores. Sin embargo, la señal política es clara: la alianza entre Sergio Massa y Cristina Kirchner se mantiene sólida y proyecta fortaleza rumbo a 2025.
