Nahuel Morandini y Roque Villegas se encuentran en prisión domiciliaria por difundir por redes sociales acusaciones hacia la esposa del exgobernador sobre una supuesta infidelidad y está acusado de delitos que podrían sumar 8 años de cárcel. Familiares de los ddetenidos denuncian torturas en el penal de Gorriti e irregularidades en el proceso de detención.
En Jujuy, Nahuel Morandini y Roque Villegas llevan casi días mes presos en una cárcel de Jujuy por hacer publicaciones en redes sociales que molestaron al ex gobernador Gerardo Morales y a su esposa, Tulia Snopek.
La causa contra Morandini y Villegas se inició por denuncias de Snopek y Morales, en ese orden, por supuestos tuits en sus perfiles de la red social X (antes Twitter). Lucía Castro Olivera, compañera del docente universitario Morandini, cuestionó el procedimiento judicial contra su pareja y Villegas y la prohibición que le impuso la justicia para referirse al tema públicamente.
Según el fiscal, Morandini, con un tuit que publicó, cuestionó la fidelidad de Tulia Snopek, la mujer de Morales, cuestionó su “dignidad” y la de su marido, y así “sembró el virus” que hizo que en las redes sociales se propagaran mensajes que sostienen que Morales podría no ser el padre biológico de la hija de dos años que tiene con Snopek.
El tuit por el que fue arrestado y está a un paso de ir a juicio, dice: “Hace ya varios años que en Jujuy se hace el carnaval de los tekis (una estafa en la que caen los turistas). Pero este año no se hace. Y todo parece que es porque uno de los tekis le enseña a tocar la quena a la mujer del ex gobernador. Imposible aburrirse en kukuy”.
Hace ya varios años que en jujuy se hace el carnaval de los tekis (una estafa en la que caen los turistas).
Pero este año no se hace. Y todo parece que es porque uno de los tekis le enseña a tocar la quena a la mujer del ex gobernador.
Imposible aburrirse en kukuy— El Morondanga (@morandijo) December 26, 2023
Según el fiscal Hugo Walter Rondón, de la Fiscalía Especializada en Delitos Económicos y contra la Administración Pública Nº 1 de Jujuy, las víctimas de Morandini son la mujer del exgobernador, que sufrió un “serio estrés” por los rumores que se difundieron en la web, y la hija de ella y de Morales. “Se perturbó el estado civil de una persona totalmente inocente, generándole un daño que es prácticamente imposible resarcir”, dijo el fiscal, en alusión a la niña, el 5 de enero pasado, en la primera audiencia con los acusados de la causa.
En esa audiencia, el fiscal explicó los motivos del arresto de Morandini, que había sido horas antes. “La virginidad existencial de una menor de dos años no se puede reparar, será una querella, pero el daño es irreparable”, afirmó. Ese fue un motivo central para sostener que Morandini no podía recuperar la libertad.
La causa se inició por una denuncia de la mujer del exgobernador. A Morandini y Villegas se los acusó de “lesiones psicológicas agravadas en contexto de violencia de género” (contra Snopek) “en concurso real con el delito de tornar incierta la identidad de una menor de 10 años”.
Este último delito es el previsto en el artículo 139 del Código Penal, que dice que “se impondrá prisión de 2 a 6 años al que (…) por un acto cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere la identidad de un menor de 10 años, y el que lo retuviere u ocultare”. En la primera audiencia con los acusados, el fiscal recordó que esta figura penal se aplicó al robo de bebés durante la dictadura y dijo hoy es más amplia y aplica también a este caso. “Hay muchas formas de perturbar el estado civil y la filiación. Y esta es una persona totalmente indefensa”, insistió.
“No tenemos ninguna respuesta positiva. Por el contrario, agravaron la causa. Al sumarle como agravante el contexto de violencia de género”, explicó. La mujer también denunció persecuciones y amenazas contra su familia. A su hermana se le estacionan vehículos sin patente fuera de la casa. “Vivimos en este clima en este momento de mucho temor”, señaló.
El tuit fue publicado el 26 de diciembre pasado por Morandini, pero no fue el único detenido: también fue arrestado, en simultáneo, Humberto Roque Villegas. Los dos siguen presos por orden del juez de la causa, Pablo Pullen Llermanos.
La fiscalía anunció además que el plan es que las detenciones continúen. Advirtió que apunta, sobre todo, a quienes reprodujeron fotos de la hija de Morales junto con leyendas sobre la supuesta sospecha de infidelidad. También estarían buscando a la autora de un audio, que se viralizó por WhatsApp, que daba por cierta esa relación prohibida y decía que obligaría a Los Tekis a cambiar sus planes para el carnaval de este año.
Como una prueba para la causa, la querella presentó un informe psicológico sobre Snopek, que sostuvo que ella mostraba, entre otros síntomas, una “falta de energía psíquica y disminución de su voluntad”, con un “estado emocional displacentero de tensión, tristeza y angustia” y que “a nivel cognitivo” denotaba “una disminución en cuanto a su capacidad para concentrarse”, sumado a “un mecanismo defensivo de aislamiento”.
Morandini y Villegas no se conocían. Morandini –que tuiteaba como “El Morondanga”- tiene 45 años, está casado y es padre dos hijas, de 4 y 8 años. Con su mujer, Lucía Castro Olivera, que es antropóloga, participó de las marchas contra la reforma constitucional promovida por Morales, pero ninguno de los dos tiene militancia política orgánica. Mientras que Villegas tiene 42 años, secundario incompleto y se dedica a la serigrafía. A partir del 31 de diciembre pasado reprodujo una serie de publicaciones en Facebook alusivas a la supuesta infidelidad de Snopek, el caso que, según uno de los posteos que Villegas replicó, es “El culebrón jujeño del año”.
En cuanto a los motivos de las prisiones preventivas, el fiscal dijo, el 5 de enero, que había que tener en cuenta “la pena que podría llegar a aplicárseles” a los imputados, que es alta. Alegó que “algunos abogados”, basados en fallos de la Corte Suprema, dicen que la expectativa de pena no es motivo suficiente, pero que eso es “anacrónico”. También sostuvo que, de quedar en libertad, podrían seguir posteando en redes e incluso “intimidar” a posibles testigos.
Ninguno de los dos acusados declaró en el expediente por recomendación de sus abogados que los representaban cuando los arrestaron. A Villegas lo defiende la defensa pública; Morandini cambió de abogados. Tomaron su caso la exministra de las Mujeres Elizabeth Gómez Alcorta y Marcos Aldazabal, que ya conocían la justicia jujeña por su experiencia como abogados de Milagro Sala. Ellos pidieron el “inmediato sobreseimiento” de Morandini por “inexistencia de delito”. Dijeron que la hipótesis acusatoria carece “de sustento normativo y fáctico”, que se está afectando la libertad de expresión y que, con la detención, incluso podría estar en juego una “responsabilidad internacional” del Estado Argentino.
A pesar del contexto, las familias están dispuestas a romper la medida que prohíbe que los imputados y sus familiares y allegados se expresen públicamente por cualquier medio utilizando el nombre de las víctimas (de Tulia Snopek y de la hija menor de edad que tiene con Morales) y la utilización del nombre o cargo público que tuvo o pueda tener el ex gobernador de la provincia y ex candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio. “A nosotros nos impusieron un bozal legal. No nos permiten nombrar a los denunciantes. Sin embargo, los funcionarios públicos sí pueden hablar de nuestros familiares como delincuentes”, denunció.
Por el momento solo han hecho declaraciones al respecto el vocero y el abogado de la familia Morales, quienes no quisieron manifestarse al respecto.
Lucía Castro Olivera, la mujer de Morandini contó que él está detenido en la cárcel de Gorriti, en un pabellón con 63 personas más y que sólo le permiten salir al patio los lunes, el día de visitas. Relató que los primeros tres días de detención los pasó en una celda de aislamiento. «Nahuel y Roque estuvieron tres días en ‘La chancha’, que es la celda de castigo, desnudos, en una celda de 3×3, en total oscuridad y comiendo con la mano. Esa fue su bienvenida al penal de Gorriti», relató la cuñada de Morandini, Romina Herrera, en una entrevista radial.
Luego de varios días de estar incomunicado, le ofrecieron a Morandini pasar a la sede del Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP), a lo que el docente accedió. Sin embargo, sin explicación y sin aviso a la familia, fue trasladado días después nuevamente al penal de Gorriti.
«De un día para el otro, el lunes 15 de enero, lo sacan de ahí y lo devuelven al penal. Fueron horas muy tensas para nosotros porque le fuimos a llevar el almuerzo, no estaba y no sabían decirnos dónde estaba», contó, entre lágrimas, Romina Herrera.
Según su relato, la detención fue irregular. Morandini fue abordado en su casa el día 4 de enero por una oficial que se hizo pasar por civil, tocó la puerta de su hogar y alegó que «quería cargar el celular«. Fue su compañera, Lucía, quien atendió la puerta y le permitió ingresar. Después, la joven le dijo que en realidad tenía una citación para entregar a un hombre de apellido Morán, nombre que luego cambió por “Morandini”. Finalmente, le preguntó si aceptaban recibir la citación. “Le dijimos que sí.»
Más tarde, contó Herrera, llegó a la casa de Nahuel un grupo de oficiales, también de civil, que le pidió que se presentara en el área de delitos complejos. Llegaron en un auto sin patente. Por esta razón, Morandini se negó a que lo trasladaran y se presentó por su cuenta.
«A partir de ese momento quedó detenido hasta el día de hoy. Le pidieron su teléfono celular y le dijeron que lo desbloquee. Nahuel entregó todo», contó Herrera y reveló que, en los primeros días de 2024, antes de la detención, circulaban autos sin patente en las inmediaciones de la casa.
«Es importante decir que twittear no es delito y los artículos que se les quieren imputar no constituyen un delito. Todo lo que viene después no tiene sentido. En esta causa dio intervención el CELS y una de sus intervenciones fue que no debería haberse dado curso a esta denuncia porque el delito no existe«, concluyó.
En el expediente se les secuestró el teléfono a los acusados y se investigaron sus comunicaciones por WhatsApp, que fueron citadas, en el caso de Morandini, como prueba en su contra. Esta semana se consideró terminada la investigación y la causa marcha a juicio.
