Las organizaciones civiles y las asociaciones de mujeres han conseguido que muchas diputadas y algunos diputados insistieran en los intentos por tratar -al menos en comisiones- dos iniciativas largamente cajoneadas: la legalización del aborto en determinadas circunstancias, y el matrimonio de parejas del mismo sexo.
En ambos casos ha sido la presión de la Iglesia y de grupos ultracatólicos lo que ha congelado siquiera el debate de las iniciativas. La más postergada es la referida al aborto -principal causa de muerte materna, de al menos 90 mujeres por año-, que desde hace muchos años se ha plasmado en decenas de proyectos de ley, que han ido caducando a medida que los legisladores se negaban a discutirlos.
En 2007, las organizaciones y los colectivos feministas que integran la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, presentaron un proyecto de ley para autorizar el aborto hasta la 12a. semana de gestación en los servicios del sistema de salud y, fuera de ese plazo, riesgo para la salud o la vida de la mujer, o malformaciones graves, o embarazo producido por una violación.
Entretanto, los grupos conservadores fueron avanzando. Los casos de aborto no punible comenzaron a judicializarse. Además, el Parlamento eliminó del Código Penal la figura de infanticidio, doble castigo para las mujeres que no soportaron parir un hijo de su violador.
El derecho al aborto legal, seguro y gratuito se convirtió en la principal reivindicación de los últimos Encuentros Nacionales de Mujeres. En sus marchas, la consigna más entonada es la de la Campaña: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto seguro para no morir". Por eso, el proyecto de ley volvió a ser presentado el 16 de marzo pasado, con la firma de 33 diputadas y diputados de casi todos los bloques; esta vez, las impulsoras son optimistas en cuanto a su tratamiento.
Con el matrimonio entre personas del mismo sexo pasó algo similar: fue la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans la que presentó el proyecto para modificar el Código Civil. Antes había iniciado una campaña, patrocinando recursos de amparo a todas las parejas que quisieran casarse. Los casos que trascendieron a los medios fueron afianzando un clima de aceptación social que se plasmó en dos libretas, una en Ushuaia y otra en la Capital. Ante los hechos consumados, el 18 de marzo volvieron a reunirse las comisiones de Diputados, ya con mayor predisposición para emitir dictamen.
Fuente: Diario Clarín
