El expresidente de Cambiemos y el actual candidato de Unión por la Patria tuvieron un acuerdo en 2013: cómo se forjó y cuándo se rompió la relación.
El triunfo del candidato presidencial y ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa (Unión por la Patria), llevó alivio, orden y tranquilidad al oficialismo de cara al balotaje con Javier Milei (La Libertad Avanza). Pero en las filas libertarias y, especialmente, en Juntos por el Cambio (JxC), la victoria de UxP fue como un mazazo porque provocó fuego amigo entre los principales dirigentes del espacio.
El fundador del PRO y uno de los líderes de JxC, Mauricio Macri, tejió un acuerdo con el libertario horas después de las elecciones y las declaraciones amigables que desde hacía tiempo se decían entre ambos, se formalizó en una alianza electoral para «derrotar al kirchnerismo». El expresidente se juntó a cenar en su casa con Milei y la excandidata de su espacio, Patricia Bullrich, para establecer los puntos de acuerdo de cara a la elección cumbre del 19 de noviembre.
La decisión fue comunicada por la exministra de Seguridad junto a su excandidato a vicepresidente, Luis Petri (UCR), en una conferencia de prensa que cayó como un balde de agua fría para la Unión Cívica Radical. Por eso, sus principales referentes, Gerardo Morales (gobernador de Jujuy) y Martín Lousteau (actual senador nacional y líder de la corriente interna Evolución) salieron a contraatacar para dejar en claro su posicionamiento de neutralidad ante el balotaje, pero con declaraciones implícitas que expresan un apoyo a Massa.
A raíz de este acuerdo del exjefe de Gobierno con Milei, muchos recordaron el pasado aliado que tuvo Macri con Massa. En el año 2013, los dos dirigentes, en ese momento férreos opositores a la presidente, Cristina Fernández de Kirchner, hicieron un acuerdo para las elecciones legislativas de ese año, cuando Massa encabezó la lista de diputados nacionales con su partido, el Frente Renovador (FR).

El expresidente jugó fuerte con el massismo en esa elección porque sabía que podía llegar a ser importante para el futuro inmediato, dos años después, en las elecciones presidenciales del 2015. Por eso, en la lista de diputados, estuvieron tres dirigentes del PRO: Soledad Martínez (actual intendente de Vicente López); Marcelo D’Alessandro (exministro de Seguridad y Justicia de CABA); Gladys González (actualmente senadora nacional) y el radical, Christian Gribaudo (ex secretario general de Boca durante la gestión de Daniel Angelici y actual legislador provincial).
En ese momento, Macri, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, manifestó su apoyo estratégico a la candidatura a diputado nacional Massa, quien era intendente de Tigre, y dijo que si votara en Provincia era «obvio» por quién lo haría.
«Es como obvio, yo tengo un acuerdo con Sergio Massa, tenemos tres candidatos a diputados nacionales en su lista», dijo en su momento Macri en declaraciones a Radio 10. La integración de gente del espacio amarillo en la lista del Frente Renovador de Massa fue la muestra clara. «Hemos hecho una apuesta a futuro con Sergio», agregó el fundador del PRO.

Sin embargo, una vez que el actual ministro de UxP fue elegido como diputado nacional por su partido, para la elección del 2015, presionó a Macri para ir a una interna en las primarias, abiertas, simultánea y obligatoria (PASO), pero el jefe del PRO se negó rotundamente. En ese momento, Graciela Camaño, había dicho que tenían «miedo de competir» porque sabían que con el tigrense «perdían».
Incluso, a través de su cuenta de Twitter, el líder del Frente Renovador publicó un link a una noticia de las elecciones pasadas en la que Mauricio Macri reconocía que «votaría por Massa», en alusión a la declaración que hizo el expresidente de Boca durante el pacto para las legislativas 2013. Dos años después, el jefe de Gobierno porteño cambió de opinión y aseguró que no quiere saber nada con él.

Una vez que Cambiemos ganó en 2015 frente a Daniel Scioli, al principio de la era Macri, la relación con Massa fue buena. Él lo acompañó a la cumbre suiza en Davos y se mostraba como un opositor dialoguista. Con el paso del tiempo, a Macri le empezó a disgustar la ambición del tigrense y lo apodó «Ventajita».
Un apodo que al ahora superministro todavía le molesta: «Los que me llaman ventajita me tienen miedo«, dijo alguna vez.
Después de ese viaje, la relación se rompió en 2017 y dos años después, el exintendente de Tigre cerró su incorporación al Frente de Todos, un ítem que fue clave para derrotar a Macri en 2019 con la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández.
Ahora, Massa es el candidato oficialista y Macri juega fuerte con Milei, una cara nueva que nadie esperaba en la arena política y que para ganar el balotaje acudió al expresidente con el objetivo de llegar a la Casa Rosada.
