En su regreso a la actividad pública, el ex presidente defendió la política oficial hacia el campo. "Cortar calles y tirar la comida de los argentinos no es signo de fortaleza sino de intolerancia", dijo. También se refirió a la situación de Patti.
El conflicto con el campo fue el eje del discurso del ex presidente Néstor Kirchner. Según dijo, "no es necesario que confrontemos como hace pocos días" y pidió dejar los enfrentamientos que caracterizaron el conflicto con el agro como "un mal recuerdo de la historia".
A la vez, Kirchner afirmó durante un acto convocado por la Federación Argentina de Municipios (FAM) en la Capital Federal que "vivir de la producción primaria es solamente la solución del presente" y, por el contrario, pidió darle al trabajo "valor agregado".
Kirchner habló durante treinta minutos en el encuentro de la FAM donde participaron unos 500 gobernadores, ministros, dirigentes sindicales, intendentes y numerosos militantes justicialistas, y que se realizó en el Centro de Galizia, en el barrio del Once.
"Para discutir estas cosas no es necesario que confrontemos como hace pocos días", afirmó el dirigente tras un llamado al "diálogo".
El ex presidente defendió la gestión de su esposa, la presidenta Cristina Fernández, a la que definió como "corajuda". Y repudió los gestos de "desestabilización" que sufrió. Aprovechó para denunciar que "hubo sectores absolutamente ligados a los sectores militares" los que promovieron distintos hechos contra el actual Gobierno.
"Nunca más vamos a retroceder y no vamos a permitir que nos arrebaten la institucionalidad", afirmó y mencionó las protestas encabezadas por Cecilia Pando, vinculada a sectores de centroderecha y de militares retirados.
En su discurso frente a unos 500 militantes del Partido Justicialista el dirigente se explayó en las protestas del campo y diferenció, como lo hizo en su momento Cristina, los piquetes de 2001 de los protagonizados hace unas semanas por los productores agropecuarios. “A la gente que reclamaba trabajo la entendíamos”, dijo.
“Pero que los más favorecidos por este proceso salgan a cortar calles y que tiren la comida de los argentinos y generen desabastecimiento no es la forma. Eso es agredir a la comunidad, no es signo de fortaleza sino que es signo de intolerancia. Eso no tiene que pasar nunca más”.
El ex presidente se reservó un párrafo final para referirse a Luis Patti, que, dijo "tiene la suerte de tener tribunales que no tuvieron" sus "compañeros" y le pidió que demuestre su inocencia antes de asumir como legislador.
Tras aclarar que respetaba "la división de poderes", Kirchner afirmó en referencia a Patti: "Primero que demuestre que es inocente y después hablamos".
Como era de esperar, Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela, fue reelecto como presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), en una asamblea de la que participaron jefes comunales de todo el país.
A su turno Pereyra destacó "la presencia del hombre que puso al país en un lugar de orgullo para todos los argentinos" al darle la bienvenida al encuentro de la FMA al ex presidente Nestor Kirchner.
Además, Alberto Descalzo, intendente de Ituzaingó, fue elegido como presidente de la FAM de la provincia de Buenos Aires.
Todos los oradores que antecedieron al ex presidente Kirchner se extendieron en halagos hacia su gestión y la de Cristina, que definieron como de continuidad de un proceso de "crecimiento e inclusión".
La asamblea tuvo lugar en la sede de la institución, Cerrito 832, en el centro porteño, y tras la elección los intendentes se dirigieron al Centro Galicia donde participaron en el acto de cierre, encabezado por el ex presidente Néstor Kirchner.
El acto tuvo lugar pocas horas después de la convocatoria del Gobierno a las entidades del agro para retomar el diálogo tras el paro y en medio del creciente malestar de varios gobernadores kirchneristas afectados por las políticas oficiales hacia el campo.
La excusa formal del acto en Congreso fue celebrar la reelección de Pereyra al frente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), pero las implicancias políticas de la ceremonia irán más allá de un simple festejo entre jefes comunales.
