Estados Unidos tendrá sus elecciones presidenciales el próximo año. El abanico comenzó a abrirse entre distintos candidatos. La sorpresa recae en Barack Obama, Senador del Partido Demócrata, quien puede cambiar el rumbo en el país del Norte.
Por Mara Fernández Brozzi
Barack Hussein Obama, es Senador por el Partido Demócrata, y candidato firme para las elecciones presidenciales de 2008. Hillary Clinton, ex primera dama, también candidata por los demócratas, hasta antes de la aparición en escena de Obama, se podía decir que tenía el camino bastante allanado en la carrera electoral; este escenario se ha modificado y las cosas no parecen tan sencillas para ella ahora.
Este Senador de 45 años, hijo de una antropóloga blanca y de un padre negro, economista y nacido en Kenia, África, vivió de niño en Indonesia y luego en Hawai. Obama se formó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard, y su paso como diputado dejó claras muestras de su mente liberal, incluso progresista.
Desde mucho antes de la invasión de Estados Unidos a Irak, Obama fue uno de los pocos políticos norteamericanos que jamás apoyó esa guerra inventada y nunca se creyó la mentira de las armas de destrucción masiva.
Su segundo nombre es Hussein, y esto ha desatado resistencia en la derecha fundamentalista, que lo acusa de haber asistido a escuelas islamitas.El perfil de un hombre que, de ganar las próximas elecciones de los Estados Unidos, puede cambiar el rumbo no sólo de ese país sino del resto del mundo, por la mirada drásticamente opuesta a la de Bush.
No sólo su distanciamiento ideológico respecto a la guerra de Irak es lo que lo marca como distinto, sino su oposición respecto al Libre Comercio, su defensa del derecho al aborto, la protección a los inmigrantes ilegales, y hasta el reconocer haber experimentado con drogas como la marihuana y la cocaína. Ideas todas que hacen que los republicanos lo consideren lo más parecido al anticristo, sumado a su color de piel y al nombre que lleva en segundo lugar.
Se convirtió en el quinto Senador negro de la historia y único de la actual Cámara alta.
Obama despierta hoy en día, en gran parte de la sociedad norteamericana, la excitación que provocó John F. Kennedy cuando empezó su campaña a la presidencia; son muchos ya los que lo están comparando.Un color diferente puede ser posible en el país del Norte, habrá que ver, en lo que queda aún de carrera, qué tan lejos puede llegar, qué tan lejos lo dejarán llegar, tanto las guadañas de una oposición cruenta como la sociedad toda.
