La vicepresidenta movilizó todo el tablero político. Eso implica, entre otras cosas, la reorganización del peronismo.
Una vez más, Cristina Kirchner movilizó todo el tablero político. Luego de haber sido condenada por el Tribunal Oral Federal 2 en la causa conocida como Vialidad, la actual vicepresidenta avisó que no será candidata a «nada».
Eso implica, entre otras cosas, la reorganización del peronismo. El primer movimiento de esa inercia se dio este lunes en el CFI, donde los gobernadores peronistas se reunieron con la cúpula de la CGT para analizar el efecto renunciamiento de CFK e intentar plasmar, de una vez por todas, el armado de una mesa política pensando en el 2023.
Nadie se anima a negar el volumen político de Cristina. Que no sea candidata no significa que deje de estar en el centro del Poder panperonismo, como lo viene estando en los últimos años. Por eso los mandatarios provinciales y dirigentes sindicales comenzaron a moverse: pretenden que el armado electoral sea más equitativo y que no dependa de una sola figura, como sucedió en 2019 cuando Cristina designó a Alberto Fernández.
Junto a 13 gobernadores de la Liga de Gobernadores nos reunimos para analizar la preocupante situación del federalismo argentino, frente a las versiones de un inminente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en favor del jefe de gobierno de CABA. pic.twitter.com/quhusv66Cs
— Jorge Capitanich (@jmcapitanich) December 12, 2022
En el caso específico de los sindicalistas, están dispuestos a presionar para tener lugares en todas las listas del país y en todas las categorías.
Por su parte, los gobernadores, sin CFK y con un Alberto debilitado por la gestión, intentarán primero salvar su poder territorial, alguno adelantaran las elecciones, y luego obtener más protagonismo en el armado nacional. Y, por qué no, que uno de ellos sea un candidato presidencial.
Sin embargo, Cristina no se saca el traje de «líder y armadora». Lo demostró en la reunión que convocó el intendente de Ensenada en su distrito, donde la vicepresidenta le pidió a los dirigentes de la mesa chica del kirchnerismo y del peronismo de la provincia de Buenos Aires que comiencen a movilizarse con fuerza pensando en el futuro inmediato.
Mientras algunos maniobran para correrla del centro, otros en el FdT la revindican: el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, sostuvo que la imagina a Cristina “liderando, construyendo y dándole al peronismo el contenido que tiene que tener”.
Como sea, la danza de nombre ya comenzó: se anotan en la carrera presidencial el propio primer mandatario Alberto Fernández; el ministro de Economía, Sergio Massa; el ministro del Interior, Eduardo ‘Wado’ De Pedro; el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli; el jefe de Gabinete, Juan Manzur y el gobernador chaqueño Jorge Capitanich.
Según un destacado sociólogo argentino, existen los parásitos del Poder y los formadores de Poder. En el último caso hay tres dimensiones: los gobernadores, los sindicatos y los intendentes.
En esa lógica los Jefes comunales son cruciales. Axel Kicillof parece ser el candidato presidencial para los mandatarios del conurbano. Por ahora, el ex ministro de Economía durante el Gobierno de Cristina resiste esa idea y piensa en su reelección como gobernador.
Esa idea tiene un trasfondo: Martín Insaurralde, actual jefe de gabinete e intendente en uso de licencia de Lomas de Zamora, quiere ser candadito a gobernador y contaría con las adhesiones de los principales alcaldes del gran Buenos Aires. Este miércoles, en Cañuelas, Insaurralde volverá a reunir a la liga de intendentes.
Así las cosas, el renunciamiento de la vicepresidenta abre múltiples escenarios que pueden tener ganadores y perdedores. Varios ya comenzaron a mover fichas para ser parte del primer pelotón.
