El conductor se presentaba como el «operador socio terapéutico» de un centro de rehabilitación llamado La razón de vivir. Allí se realizaron los allanamientos.
Este jueves 22 de septiembre Marcelo Medina, en conjunto con otras 17 personas, fue detenido tras un allanamiento policial en el partido de Berazategui, Provincia de Buenos Aires. Este procedimiento también se replico en un otras ciudades en el marco de un operativo más amplio por una causa de «asociación ilícita, reducción a la servidumbre, trabajos forzados y estafa».
El conductor, según informaron TN y Telefe Noticias, se presentaba como «operador socio terapéutico» de un centro de rehabilitación de Berazategui llamado La razón de vivir, el mismo se especializaba en adicciones y es el lugar en el que se realizaron los allanamientos y las detenciones. El operativo fue encabezado por la Dirección de Investigaciones Complejas de la Policía Bonaerense, los procedimientos se desplegaron en La Matanza, General Rodríguez, Florencio Varela y Berazategui.
Los detenidos estarían acusados de asociación a ilícita, reducción a la servidumbre, abandono de personas y usurpación de autonomía y títulos ya que el lugar no tendría habilitación.

“En este momento se están realizando 20 operativos con la participación de la Dirección de Investigaciones complejas de la policía de la provincia de Buenos Aires. A Teto Medina lo detuvo la policía bonaerense en La Plata”, indicó el periodista Augusto Telias.
A partir de una denuncia en sede Fiscal por parte de 10 víctimas es que se originó la investigación. El teléfono de Medina, según detallaron las fuentes, fue intervenido y a raíz de esto se obtuvo material que comprometía al conductor ya que estaba vinculado al pedido de comisiones por las víctimas que integraba a la organización.
Se investiga si la comunidad terapéutica utilizaba a las personas con adicciones para que realicen, de forma esclavizada, tares en panadería, construcción, fabricación de muebles. La causa está intentando averiguar si también los enviaba a mendigar a la calle. Se confirmo, además, que las víctimas vivían en condiciones infrahumanas en ranchos y casillas.
