El radicalismo que integró la Concertación reclama la normalización partidaria y puja por recuperar el sello con miras a los comicios legislativos. Si no avanza en sus requerimientos, amenaza con la toma del Comité local. Inquietud por la posible merma de representatividad en el Concejo a partir de diciembre.
Ni la pérdida reciente del último caudillo radical del siglo veinte aquietó las aguas dentro del partido, en particular en Vicente López, municipio gobernado por un correligionario expulsado a partir de su cercanía con el kirchnerismo.
El flamante Movimiento Generacional, encolumnado con la gestión de Enrique García, organizó el 7 de abril una conferencia de prensa y encuentro con la militancia para notificarlos acerca de la imposibilidad de participar en una interna. Además, sus referentes cargaron muy duro contra la intervención local, a cargo de Gustavo Lema – tildado como hombre de San Isidro -, que rige desde julio de 2007.
La mesa de conducción está a cargo de Carlos Ferrazzuolo, Vanesa Giménez, Marcelo Longhi y Germán García. Y a la cita en un conocido bar de Olivos concurrió el bloque completo de concejales de la UCR, encabezado por Fabián Gnoffo.
Según mencionaron, el presidente del Comité Provincia, Daniel Salvador, luego de una carta que le enviaron, en la cual detallaban las idas y vueltas de los últimos dos años, dijo que “haría todo lo posible” para que tengan participación partidaria. Pero, sin acuerdo de partes, el Movimiento Generacional presentó el viernes 3 de abril una lista propia que no fue aceptada.
Longhi manifestó que “los candidatos en este partido no se eligen a dedo, y menos nos van a imponer un acuerdo estructural que baja de arriba”, y añadió, “hay 32 mil afiliados que no tienen hoy la posibilidad de elegir a sus candidatos”.
Por su parte, Ferrazzuolo indicó sobre la boleta avalada por la intervención, “quieren un partido chico y cerrado”. Aunque prefirió no hacer nombres, los dardos iban dirigidos, por ejemplo, a Ricardo Ortiz (ex presidente del Concejo) y a De Benedetti.
“Están incumpliendo con la carta orgánica provincial – señaló -, primero en una intervención que caducó en su mandato y en su tiempo, que había sido convocada para reorganizar un partido que cumplía con los aportes y actividades”.
También anticiparon las próximas acciones. Además de una nueva carta dirigida a Salvador, planifican presentarse ante la justicia electoral bonaerense. “Vamos a ejercer presión”, mencionaron, y deslizaron que las medidas de fuerza podrían incluir una toma del comité distrital; “estamos en pie de guerra”, concluyeron.
El objetivo final son las elecciones de junio, en las cuales temen que la UCR repita los paupérrimos resultados de 2007. Ante el avance de otras fuerzas, el radicalismo presumiblemente quedará con escasa representación legislativa.
Por Elisa Rossi

