Los tres motivos por los que Cristina Kirchner apunta cada vez más duramente contra el Presidente.
Cristina Kirchner encabezará mañana en Ensenada un acto convocado como un homenaje a Juan Perón pero será, en los hechos, la tercera vez que en menos de un mes le hablará de manera pública al presidente Alberto Fernández para que cambie el rumbo de un Gobierno del que se siente cada día más ajena.
Cristina llegará al acto en medio de un revitalizado operativo clamor y mientras crece su fastidio, principalmente, por tres motivos que, de manera pública y reservada, quedaron explicitados en las últimas horas: la demora en aplicar una rápida recomposición de los ingresos; las críticas a la gestión de Martín Guzmán y Miguel Ángel Pesce; y el coqueteo de una improbable reelección.
Los encargados de ponerles voz de algún modo al operativo clamor fueron Andrés “El Cuervo” Larroque, ministro de Axel Kicillof y Mario Secco, el intendente anfitrión. Son dos actores clave, sobre todo, por lo que representan en el dispositivo cristinista.
Por otro lado está la Liga de Gobernadores que modula el mismo lenguaje que entiende la Vicepresidenta: embestida contra la Corte, críticas al macrismo y a aspectos de la gestión económica. Es una inocultable posición interesada: con una inflación disparada y el dólar caro y escaso, el peligro de perder la próxima elección los pone ansiosos.
Menos el presidente, que interpreta los desequilibrios como una “crisis de crecimiento”, los que dependen de los votos, vienen registrando con alarma un peligroso deterioro.
“Las medidas que se aplicaron son lógicas en un marco de tensión”, reconocen en el entorno de la Vicepresidenta, en un aval precario y provisorio a una medida que permitió engrosar las reservas y cumplir con una de las metas del acuerdo con el Fondo. “Esto no puede durar mucho. Son unos días, no más. Después se va a ir abriendo porque si no se para la industria y se puede además agravar la inflación”, explicaron fuentes involucradas en el apretón del comercio exterior.
Con todo, lo cierto es que la Vicepresidenta suma cada vez más gestos de acercarse a una candidatura, mientras que Alberto pierde todo tipo de apoyo y contacto dentro de la constelación del Frente de Todos. Uno estará hoy en la CGT, pero el plato fuerte será mañana, cuando CFK vuelve a embestir con duras críticas contra la gestión económica.
