Una nueva noche histórica de copa en el Bernabéu dio una remontada épica del Real Madrid ante el Manchester City que se quedó con las manos vacías ante un gigante de Europa.
Hasta el último segundo no des por muerto al Madrid. Otra hazaña del Real, al igual que en octavos contra el PSG y frente al Chelsea en cuartos, hizo que se clasifique a la final de la Champions League, que la jugará ante el Liverpool el 28 de mayo en el Parque de los Príncipes.
Con un doblete del brasilero Rodrygo, figura desde el banco, y el gol definitivo de Karim Benzema de penal, el conjunto español superó 3 a 1 al City. La ida había sido victoria para los dirigidos por Pep por 4 a 3.
Un primer parcial parejo, sin muchas ocasiones, daba a entender un mejor planteo de los Blues que le servía el empate.
El buen desempeño del City tenía sus frutos y en su mejor momento del encuentro, Marhez convertía el primer gol tras una maravillosa asistencia de Bernardo Silva, el mejor del Manchester.
Siguió teniendo chances claras de gol con pelotas salvadas en la línea del arco Merengue, mano a mano con Courtois, arquero fundamental de los Blancos, pero hizo lo peor que puede hacer un equipo ante el máximo ganador de la historia, perdonarlo.
Fiel a su historia, el Real no se dio por muerto y a los 89 minutos, momento en el que pocos pensaban lo que iba a llegar a suceder, Rodrygo, quien había ingresado hace poco, marca el gol que permitía soñar.
Sin respiro, feroz y violento, al minuto de empatar, nuevamente Rodrygo se vistió de héroe y paso a ganar en los noventa, igualando el global. El estadio ardía.
Lo que antes del primer gol parecía imposible, después del empate en el global ponía al Real Madrid en una situación cómoda y de ataque constante ante un City que no respondía.
Por esta senda, al inicio del tiempo extra otro ataque pulsante del Real provocó el penal que finalmente Karim Benzema, la estrella de esta edición de Champions, pondría el 3 a 1 final, 6 a 5 en el global. Ganar, ganar y ganar. A la final y a otra cosa.
Se habla que lo del Real es suerte, algo que no se ve pero que está. No es cierto. Cuando una cosa pasa tantas veces no es casualidad. Es jerarquía, mentalidad ganadora y talento. Una forma de jugar envidiable que aplasta a cualquiera que se enfrente.
El campeón de la Liga, con cuatro fechas de anticipación, enfrentará al Liverpool el próximo 28 de mayo en el Parque de Los Príncipes, París, en busca de su 14ava Champions League, mientras que los Reds van por su séptima.
