Zabaleta mantiene tensiones con las organizaciones y también con Pérsico, aliado de Alberto.
Por debajo de la parafernalia de la protesta en la 9 de Julio, la pulseada por los planes sociales esconde otras aristas: la disputa entre las organizaciones y los intendentes del conurbano por el control de los beneficiarios, lo que pone a ambos sectores en una situación de enfrentamiento.
Entre el pliego de demandas, los piqueteros conducidos por el Polo Obrero incluyen que quienes reciben el plan Potenciar Trabajo puedan tener «libre elección» de la organización en la que encuadrarse, lo que colisiona con el poder que tienen los intendentes sobre esa porción de la comunidad.
Las organizaciones sociales rechazan la resolución 1868 del Poder Ejecutivo, que establece que si un beneficiario de un plan quiere cambiar la tutela bajo la cual desempeña sus tareas, no puede elegir libremente según su antojo sino que será el Ministerio de Desarrollo Social el que defina ese destino.
Según la normativa que lleva la firma del ministro, Juan Zabaleta, es esa cartera la que “validará y dispondrá el traspaso efectivo de los/as titulares que lo hubieran solicitado al inicio de cada mes”.
Que sea el ministerio el responsable de “asignar la nueva Unidad de Gestión” es considerado por las organizaciones como un embate contra la “libertad de elección” de quienes reciben el Potenciar Trabajo, un plan por el que actualmente se otorga la suma de $16.500 a cambio de una contraprestación laboral en la unidad correspondiente, que puede ser una organización social, una cooperativa o los propios municipios.
Mientras Zabaleta tiene el respaldo de los intendentes, entre ellos el hombre de Berazategui, Juan José Mussi, la organizaciones sociales que responden al albertismo quedan en un lugar incómodo. Sobre el Movimiento Evita, conducido por Emilio Pérsico, quien más allá de la medida adoptada por Desarrollo Social, impulsa una suerte de “institucionalización” de la Economía Social, y es muy probable que en las próximas semanas el área que maneja Pérsico dentro del Gobierno sea jerarquizada.
El Evita es tal vez la organización social más potente ligada al albertismo, al igual que Barrios de Pie, y se desnuda de esa manera una nueva interna de la alianza de Gobierno en relación al manejo de los planes, y de los subsidios a la hora de la contención. La institucionalización de los planes sería una merma importante de poder para Zabaleta que ha sido leal al Presidente. Además, la interna se da entre referentes del albertismo, ya no en disputa con La Cámpora.
