Esta semana se autorizó el segundo refuerzo en Estados Unidos para todos los mayores de 50 años. En nuestro país el debate sigue entre las autoridades sanitarias.
El debate se tomó su tiempo en Estados Unidos. Y hubo muchas dudas de que fuese a ocurrir lo que finalmente ocurrió. Este martes ese país anunció que aplicará una cuarta dosis contra el Covid a todas las personas mayores de 50 años.
La nación más afectada por el coronavirus desde el inicio de la pandemia subió un escalón hacia el objetivo de máxima: que la mayor parte de la población más suceptible reciba, según cada caso, un second booster (segundo refuerzo) o una cuarta dosis.
Se hará con vacunas de Pfizer y Moderna, dos marcas que Argentina está comprando particularmente, en detrimento ya de Sputnik -que no está autorizada por la OMS- e incluso de AstraZeneca, con la que por ahora no hubo nuevos contratos.
El eco del anuncio replica fuerte por estas horas entre el comité de expertos que asesora al presidente Alberto Fernández. También dentro del círculo más selecto de la toma de decisiones vacunales. Evalúan pegar un volantazo en una decisión que antes parecía inamovible: ya se habla de «abrir» la cuarta dosis para mayores de 65 años.
Hoy acá sólo la reciben mayores de 50 que recibieron Sinopharm, inmunosuprimidos o en tratamiento oncológico. También si se presenta un pasaje para viajar donde no se admita la vacuna rusa o la de Cansino.
El Gobierno respondía con un «no» a la cuarta dosis para todos porque no había «evidencia científica de que proporcione mayor inmunidad». Hasta la ministra de Salud, Carla Vizzotti, mencionó el riesgo de «hiporespuesta» por un eventual «sobreestímulo».
No se espera un eventual anuncio local inmediato, sobre todo con tan pocos casos actuales de Covid y el importante brote de influenza «precoz», en el medio de la recién iniciada campaña de vacunación antigripal. Pero la cuarta dosis para el grupo de riesgo por edad está más cerca.
Fuente Clarín
