Se difundieron fotos de las obras que se realizan en el predio que encendió polémicas ambientales y legales. Muchos cantaron alabanzas al “pulmón verde”, pero su reducción parece continuar.
La organización vecinal Quilmes Unido, nacida en parte como respuesta a la construcción desmedida de edificios en pleno centro, y que luego incorporó otras demandas y actividades, denuncia ahora que continúa la tala y el “depredamiento del espacio verde” en la ex fábrica Rodhia de la calles Primera Junta y Mitre, hoy camino a convertirse en un barrio exclusivo, a pocas cuadras del centro de la ciudad.
La aprobación de las medidas para zonificar y parcelar, y el certificado urbanístico, se denunciaron como concesiones de la anterior gestión villordista, que habría aceptado toda la tramitación desde el año 2004, según el concejal Alberto De Fazio.
Los ediles que responden al ex intendente intentaron pasar la pelota a los actuales aliados al oficialismo de Francisco Gutiérrez. De Fazio aseguró que el trámite del expediente fue llevado al punto de generar derechos adquiridos a los compradores, quienes podrían realizar acciones legales contra el municipio si se decidiera dar marcha atrás con el proyecto. También el concejal del ARI Mario Sahagún remarcó el “caradurismo” de quienes hicieron posible la aprobación y luego intentaron derivar la responsabilidad a otros, ya que pasaron a oponerse fervientemente a un proyecto que contó, al menos, con su omisión.
El propio intendente Francisco Gutiérrez señaló que es ilógica la construcción de barrios privados – virtuales ghetos – en una ciudad que pretende ser amigable con su entorno, segura, que cuide su hábitat y su calidad de vida, y más aún cuando muchos suburbios del distrito han estado en condición de “abandonados” durante años.
También el secretario de Medio Ambiente Claudio Olivares deslizó que el municipio puede vigilar el mayor cumplimiento posible de las normas ambientales básicas, aunque ya no detener el proyecto. “Nosotros, a poco de iniciar la gestión, ya nos encontramos con la infraestructura, el loteo, los caminos, la electricidad el agua y las cloacas, con la obra construida”, declaró recientemente Olivares, y también sostuvo que “el Consejo Deliberante no pudo hace otra cosa, no hubo alternativa”.
“He ido muchas veces al lugar. Presumimos que han talado árboles. Pedimos sanciones a la Justicia de Faltas. Pedimos un plan de compensación por extracción del arbolado. Por cada árbol sacado, plantar 10 árboles nuevos. Y no pueden tener un paredón divisor como el que existe. Es un borde, que encierra y separa”, agregaba el Secretario.
El concejal De Fazio también había denunciado la aprobación por Villordo del barrio “Barrancas de Guido” – detrás de la zona del club Quilmes - , que tendría nada menos que un paredón electrificado.
Ahora los grupos vecinales intentan balancear la falta de control estatal sobre emprendimientos que evidentemente han contado con un injustificable visto bueno de las autoridades.

