El director de “Una casa sin cortinas”, Julián Troksberg, compartió en Radio Urbana BA el trabajo que desarrolló en la realización del documental que se estrenó en el Bafici 2021. “Me sorprendía que ni para bien ni para mal se profundizaba en su figura. Había una cosa contradictoria e incómoda para ver”, expresó en “Stalkeando la historia”.
Julián Troksberg, director de “Una casa sin cortinas”, pasó por los micrófonos de Radio Urbana BA para hablar del documental luego de su estreno en el Bafici 2021. “Me sorprendía que ni para bien ni para mal se profundizaba en su figura. Como que siempre hubo una incomodidad para pensar su figura. Había una cosa contradictoria e incómoda para ver”, expresó en el programa “Stalkeando la historia”.
¿Qué te decían cuando levantabas el teléfono y decías que estabas haciendo un documental sobre ella?
En muchos casos era difícil o me daban vueltas. Entendí que tenía que llegar siempre con algún tipo de aval. No tengo una militancia política, no tengo una línea que alguien me banque. No soy militante ni periodista. Era llamarlos, hablar con los dirigentes, contarles el proyecto y convencerlos. Juan Manuel Abal Medina me parecía clave que tenía que estar. Ruckauf era clave también. Y después iba rellenando también con otros. Si no las tenía, iba a tener opciones menos potentes.

Se abordan muchos lugares políticos sobre Isabel. Por ser mujer, por ser esposa de y por estar a la sombra de Eva Perón.
Nos guste o no, tuvo acción política antes. Personalmente creo que su gobierno fue muy complicado. La justificación de que era bailarina o que no tenía experiencia política, y que por eso fue malo su gobierno, me parece una mirada errada. De la Rúa atravesó todos los estamentos de la vida política argentina y también se fue en helicóptero. Me parece un desprecio hacia Isabel. Había que tomar más en serio a Isabel, más allá del desprecio fácil. Se puede ser crítico también, no quería hacer una reivindicación de ella, sino abordarla con una mirada más compleja.
¿Qué te iba pasando a medida que avanzabas en su figura?
Mi vieja me llamó a los dos días, le conté el proyecto, hizo silencio y me dijo: “Para qué”. Y me pasó con toda la gente. Al principio contaba el proyecto y tenían esa postura. Me rechazaron productoras. A nadie le parecía interesante. Me sorprende un poco, y me alegra, que ahora estemos hablando de esto. Durante varios años sentía que estaba medio solo en esto. También me divertía, yo decía “estoy haciendo un documental sobre Isabel” y la gente me decía “¿cómo va tu documental sobre Eva?”. No había registro sonoro de que había otra persona. Era fuerte eso. Una vez fui a almorzar con un sindicalista, que terminó sin querer aparecer. Me dijo que “parte del desprecio fue porque era mujer”.

¿Alguno te decía que no hablaba porque era mujer o porque no era Perón la figura del documental?
El agujero que deja Perón fue tan grande que no lo llena nadie. No lo hubiera llenado nadie. Entonces cómo llenarlo me parece que era una cosa medio inmanejable. Algo que no aparece en la película: mi madre es feminista y me contaba media espantada la visión de Isabel sobre las mujeres. Y lo reencontré con Nilda Garré a eso. Me contó de la Ley de Patria Potestad compartida, que Nilda presentó el proyecto, se aprobó e Isabel lo vetó. La primera mujer presidenta de las Américas. La mirada de las mujeres sobre ella era complicada, no necesariamente por ser mujer impulsaba reclamos asociados con el feminismo.
¿Cuál fue la respuesta luego del estreno?
Primero es una liberación total. Fueron cinco años. Me despertaba una vez al mes, a mitad de la noche, pensando que el proyecto no lo estaba terminando. Cuando me metí en la cosa biográfica, no era una mirada sobre su presidencia, sino sobre la vida de alguien. Y la vida de alguien es infinita. Aparecían nuevos personajes, nueva gente, nuevos amigos, nuevas cosas que no había visto. En un momento sentí que había contado una historia. Algunos personajes, en el montaje, me quedaron afuera, y lamenté mucho. El peluquero de Susana Giménez, Miguel Romano, que junto con el otro peluquero Hugo Porta, eran sus peluqueros. Eran íntimos. Se fue de vacaciones con Isabel a Chapadmalal. Por cuestiones narrativas no entró.
