Un estudio realizado por especialistas del Hospital de Clínicas reveló que el 17% de las mujeres, ente 15 y 65 años de edad, se encuentran infectadas por el virus de papiloma humano (HPV). Éste sería la principal causa de cáncer de cuello de útero.
Por Mara Fernández Brozzi
El virus del papiloma humano (HPV) es de un alto riesgo de contagio, se calcula que el 50 por ciento de los adultos sexualmente activos se infectan durante toda su vida, con por lo menos uno de los 100 tipos de variantes del virus.
El modo de ingreso del virus al organismo es mediante microlesiones de la piel durante el acto sexual con un portador, y son 15 las cepas de alto riesgo que pueden derivar en cáncer de cuello de útero. Pasado el año de alojamiento del virus se suelen provocar verrugas uterinas que pueden degenerar en cáncer. Estudios científicos lograron clasificar a más de 80 tipos diferentes de HPV.
El papiloma humano afecta tanto a hombres como a mujeres, y se trata de un virus común, existen muchos tipos de HPV y no todos ellos degeneran en cáncer; la mayoría de ellos no causan síntomas y desaparecen sin tratamiento. Más allá de esto es necesaria la consulta con un profesional para así determinar qué tipo de HPV podemos tener o no.
De los 100 tipos de HPV que existen, unos 30 afectan el área genital, y que pueden sí ser los más riesgosos a la hora del contagio.El tratamiento a tiempo de estas células anormales puede evitar que se conviertan en células cancerosas.Uno de los estudios que determina el alojamiento del virus es el Papanicolau, que no siempre la presencia del virus conlleva a la presencia de células cancerosas, puede que se revelen cambios benignos anormales pero no cancerosos en el cuello del útero.Este virus es quizás más común de lo que en realidad se sabe; en el año 2002 la Organización Mundial de la Salud calculó que alrededor de 630 millones de personas en todo el mundo estaban infectadas con el HPV.
Una manera de prevenir la infección por el HPV genital es evitar cualquier actividad sexual que incluya contacto genital o bien limitar el número de parejas sexuales; los preservativos sirven para reducir el riesgo de contagio, pero como no cubren todas las áreas de la región genital no pueden prevenir la infección por completo.
