Tranquilo por su situación judicial y la de los funcionarios involucrados, el ex jefe de Gobierno enfrentó la primera audiencia por Cromagnon. Cree que será útil para "clarificar" su situación. Además, desliza que hay que investigar a los responsables del gobierno nacional.
El ex jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, está tranquilo. Cerca de él creen que, lejos de salir perjudicado con el juicio por la tragedia de Cromañon, saldrá fortalecido.
Es que, según piensa, el proceso podrá dejar a la vista de la sociedad cómo fue su situación. “Está esperanzado en que quede claro que fue un golpe institucional del macrismo”, explica uno de sus allegados. “Está tranquilo y quiere que el juicio avance”, agrega la fuente consultada.
Ibarra, luego de tres instancias judiciales, siquiera fue llamado para declaración testimonial ni, menos aún, se encuentra imputado.
“El gobierno nacional tiene que dar más explicaciones que Aníbal ya que la policía y los bomberos sí están procesados y está probado el cohecho”, apunta otra fuente cercana del ex jefe de gobierno.
“Creo que otros funcionarios deberían dar la cara”, les confiesa a sus íntimos Ibarra en alusión al ministro de Justicia nacional, Aníbal Fernández, de quien dependen las fuerzas de seguridad.
Luego de un fin de semana en Paraguay, donde se reunió con altas autoridades del gobierno electo de del país en compañía de los legisladores Diego Santilli y Enrique Olivera, el juicio oral por la tragedia de Once no pasará inadvertida aunque, acorde a lo que pudo saber LPO, no tendrá de qué preocuparse en relación a los funcionarios procesados.
Por un lado, su secretario de Seguridad por ese entonces, Juan Carlos López, no fue imputado en la causa. Por el contrario, Fabiana Fiszbin (amiga de Vilma Ibarra), quien tenía el cargo de subsecretaria de Control Comunal, sí está procesada por “incumplimiento de deberes de funcionario público” y se habría sentido “desprotegida”.
Claro que, según apuntan en el ibarrismo, “será difícil de probar la imputación ya que no había una norma anterior al incendio para incumplir”. De todas maneras, explican, la pena va de un mes a dos años y es excarcelable.
Como sea, desde ahora hasta marzo (fecha aproximada para la sentencia) es indudable que Ibarra sufrirá un desgaste política los carteles, fotos y dibujos que aparecerán reiteradamente en los medios de comunicación en los que se acusa a Omar Chabán y al ex fiscal.
EL FUTURO POLÍTICO
Mientras tanto, la posibilidad de que el titular del PJ porteño y ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, impulse una alianza para 2009 con Ibarra se está complicando.
A pesar de la influencia de Vilma y la falta de figuras en el kirchnerismo porteño, en la reunión de la semana pasada del justicialismo los peronistas de la ciudad le dejaron en claro a Alberto que no aceptarían un acuerdo con el ex jefe de gobierno.
“Si insiste, va a perder el partido”, confiesa una fuente del PJ con peso propio en el armado territorial.
De todas maneras, Ibarra sigue pensando en su candidatura en 2009 como diputado nacional por un distrito en el que conserva gran parte de su histórico electorado. Claro que primero tendrá que resistir el final del juicio por Cromañon que terminaría a poco tiempo de que comience la contienda electoral.

