Luego de las elecciones legislativas, ya comenzaron las especulaciones alrededor de los máximos referentes nacionales. Los ganadores quedan perfilados para competir por el sillón de Rivadavia dentro de dos años y medio. Los perdedores deberán intentar resurgir.
El resultado de las elecciones mendocinas consolida a Cobos como uno de los principales referentes de la oposición. Macri deberá pelear con Reutemann por la interna del PJ. Binner insistirá como alternativa de la centroizquierda. Los argentinos barajaron el mazo y arrojaron las cartas sobre la mesa política. Uno a uno, fueron apareciendo los presidenciables.
Julio Cobos: El resultado de las elecciones mendocinas le permite consolidarse como uno de los principales referentes de la oposición, aunque aún debe volver al radicalismo y sofocar la resistencia que su figura todavía genera en un sector de su partido de origen. Pero el triunfo de sus candidatos adquiere un sentido político multiplicado por el hecho de que del otro lado estaba el gobernador Celso Jaque, quien personificó al kirchnerismo provincial y recibió el apoyo explícito de Néstor y Cristina.
Mauricio Macri: En el búnker del PRO se dejó escuchar el grito: “Se siente, se siente, Mauricio Presidente”. El jefe de gobierno porteño emerge como posible candidato y hasta podría representar a un sector del Partido Justicialista. En la intimidad, piensa que en 2011 va a haber dos postulantes peronistas, él y Reutemann. Claro está, Macri no es peronista de pura cepa. Por otra parte, deberá llevar su proyecto más allá de la General Paz y eso nunca es tarea fácil. Es evidente que necesitará volcarse a un juego de alianza donde deberá ofrecer mucho para obtener al menos algo. De todos modos, cuenta muy a su favor el estratégico rol que tuvo al lado de Francisco de Narváez y Felipe Solá.
Carlos Reutemann: El senador justicialista dijo que no había 2011 sin 2009. En el contexto general del peronismo no le fue mal. Parece haber salido exitoso de la traumática experiencia de haber encabezado el éxodo del kirchnerismo tras la guerra gaucha y cuando éste se empezaba a desintegrar. En adelante, podrá salir a pelear en la interna justicialista y reclamar para sí la posibilidad de ir por la banda presidencial.
Hermes Binner: el gobernador socialista de Santa Fe logra conservar intacto su patrimonio político, independientemente de la performance de Rubén Giustiniani como candidato a senador. Pero tendrá que pelear el espacio de centroizquierda con Cobos, posiblemente con Carrió, y hasta con el repentino Fernando “Pino” Solanas.
¿Daniel Scioli?: Fue el principal aliado de Néstor Kirchner, sufrió su maltrato, gozó de su perdón, cumplió sus órdenes y hasta obedeció sus caprichos. Esperó cobrar la herencia política por tanta fidelidad. Pero esa herencia se puede transformar en una pesada carga que lo lleve al ocaso.
¿Elisa Carrió?: Apostó al economista Alfonso Prat Gay y perdió buena parte de su capital político. Logró entrar al Congreso pero el magro tercer lugar alcanzado por el Acuerdo Cívico y Social en la Ciudad de Buenos Aires hiere seriamente su ego político. El proyecto presidencial de Carrió está desde ayer un poco más en duda.
¿Pino Solanas?: Es evidente que se convirtió en la estrella de la elección porteña. Pero la euforia que emanaba del búnker de Proyecto Sur no tiene (al menos por ahora) demasiado correlato en la realidad nacional. El éxito electoral que supone el segundo lugar en la ciudad de Buenos Aires parece ser producto de un oscilante progresismo que decidió jubilar a Aníbal Ibarra y está en busca de un nuevo referente. Tal vez, en esta etapa, el desafió de Pino Solanas deba ser la construcción de una alternativa porteña, algo que desde ayer parece no sólo posible sino también probable.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina
