En un recinto colmado los concejales probaron el uso de tablets para sesionar. Cada edil tendrá un dispositivo personal para acceder a expedientes, archivos, información y para poder votar de manera electrónica. Además se aprobó un Pedido de Informes sobre el posible cierre del Centro de Formación Profesional Nº 1. Por otro lado, ConVocación por San Isidro generó la polémica del día al votar de manera negativa un proyecto para pelear contra la Violencia de Género.
La jornada comenzó de manera atípica en el Concejo Deliberante de San Isidro. Los concejales recibieron una Tablet y una capacitación para ensayar el voto electrónico. La iniciativa es un nuevo logro de gestión del presidente Carlos Castellano, que modernizó y abrió la institución a la comunidad y las nuevas tecnologías. Hoy las sesiones, por ejemplo, pueden observarse en vivo por internet en Youtube.
Los concejales escucharon atentos a un técnico que les explicó como iniciar sesión con la Tablet y qué posibilidades brinda la herramienta. Desde acceso directo a los expedientes, búsqueda de archivos y proyectos votados, información sobre distintos contenidos del Concejo Deliberante, y sobre todo la posibilidad de votar desde la herramienta. Seguirán haciéndose pruebas piloto en las próximas sesiones.
Por otro lado, se aprobó un pedido de informes sobre el posible cierre del Centro Municipal de Formación Profesional N°1. El expediente lo presentó el bloque 1País y fue acompañado por todo el cuerpo, incluido el oficialismo. En el recinto estuvieron presentes, con carteles, alumnos y familiares que asisten al instituto, donde se dictan cursos a jóvenes y adultos.
“Sería una gran error del municipio cerrar un lugar que brinda formación laboral a los vecinos”, comentó el concejal Gonzalo Beccar Varela. Y se produjo algo inédito: toda la oposición, incluso los más beligerantes, reconocieron que el Centro de Formación representa un gran logro de la gestión de Gustavo Posse. Pero sospechan que se busque favorecer a distintos emprendimientos privados en ese terreno.
El concejal Beccar Varela se había reunido con los alumnos y expresó que “lo que quieren es que se mantenga abierto el Centro de Formación Profesional, si no es en ese edificio, que sea en otro. Los cursos les permiten adquirir habilidades laborales que los ayuda a salir adelante, por eso les preocupa la posibilidad de que se cierren”. Algunos de los cursos que se dictan son pintura decorativa sobre tela y madera, cosmetología, depilación, tejidos dos agujas y crochet, telar María, modista por talle, patronistas y confeccionista de ropa de bebé, jardinería. La última inscripción fue en diciembre de 2016. Los cursos más largos, de dos años de duración, se dieron de baja en marzo de 2017 y no abrirían nunca más.
La polémica llegó en el medio de la sesión. Un despacho solicitaba a la Subsecretaría de Inspecciones que realice un relevamiento de comercios para verificar la exposición y venta de indumentaria con inscripciones, leyendas, dibujos o estampados que inciten o hagan referencia a la violencia de género hacia las mujeres. La idea apunta a generar conciencia y advertir a diseñadores o vendedores para que eviten productos que puedan difundir un mensaje violento.
Marcos Hilding Ohlsson, de ConVocación por San Isidro, pidió la palabra y afirmó que el bloque votaría de manera negativa porque en el proyecto no se especifica de qué manera el Municipio pondrá a disposición sus recursos para hacer esos controles. Enseguida se ganó el repudio de Federico Gelay de Unidad Ciudadana, de Elizabeth Aguirre de Libres del Sur, y de Fabian Brest del PJ-FpV. Entonces Martín Lutufyan tuvo que pedir la palabra y aclarar que desde su espacio están manifiestamente en contra de la violencia de género y que bregan por el respeto de los derechos de todos. Y protestó por la “tergiversación de uso político” que se le quiso dar a la postura del bloque. Sin embargo, a todos los presentes les ganó la idea que lo correcto era votar a favor del proyecto.




