Los boina blanca tendrán internas en el principal distrito del país, y se espera cerca de 60 mil votantes. Disputa por futuros liderazgos.
El resultado de las internas de la UCR de Córdoba y la expectativa que generó la tardía difusión de los resultados generaron entusiasmo en las filas partidarias para la estratégica contienda que se va a desarrollar del domingo en la provincia de Buenos Aires.
Más allá de las diferencias internas, los radicales creen que pueden salir fortalecidos de este proceso como para jugar de igual a igual frente al PRO en el armado electoral de las legislativas y con miras a 2023.
Evidentemente la interna cordobesa dejó un gusto amargo a Mario Negri y a Ramón Mestre ya que la lista de Rodrigo De Loredo, apadrinada por Martín Lousteau, quedó sólo a tres puntos en una campaña de sólo cinco días ya que la justicia electoral les permitió competir mediante un fallo tardío.
Ahora los cañones apuntan a la provincia de Buenos Aires, en donde hay 600 mil afiliados, y se habla de un piso de 60 mil votantes. En las filas de la UCR aspiran a que hay 100 mil votantes, como para tener una demostración de fuerza también hacia el exterior.
Queda claro que la mayoría del partido bonaerense acompaña la candidatura de Maxi Abad. De 32 intendentes, hay 27, que apoyan al jefe de Diputados. La mayoría de los legisladores provinciales también lo hacen, al igual que los 6 diputados nacionales por PBA.
Sin embargo, al duda está en el conurbano, en donde la lista de Gustavo Posse, podría recibir apoyos, que compensen los del interior a Abad. Fundamentalmente en la primera sección electoral, donde el jefe comunal de San Isidro, podrá extender sus influencias.
El possismo aspira a sacar importantes diferencias (además de su intendencia) en Quilmes, San Fernando, San Martín y Marcos Paz y empardar en Vicente López y Lanús.
En las filas de Abad, se dividen las fuentes entre los que creen que la tercera apoyará a la lista del oficialismo, que lleva a Luis Otero para la lista distrital en Avellaneda, y quienes creen que estará palo y palo.
Más allá del resultado, en la UCR se entusiasman con la posibilidad de tener un partido ordenado, validado en las urnas, y que le permita tanto con Martín Lousteau como con Facundo Manes (como candidatos apetecibles), vovler a demostrar vocación de poder y sentarse de igual a igual, con el PRO, para definir el armado electoral.
