La salida de Wolff del Ministerio de Seguridad porteño responde a una estrategia política de Jorge Macri, quien busca consolidar su gestión y reforzar su equipo de campaña de cara a las elecciones locales del 18 de mayo.
La reciente renuncia de Waldo Wolff a su cargo como ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires no pasó desapercibida y encierra una estrategia política de Jorge Macri. Según una encuesta de la consultora Proyección, liderada por Manuel Zunino, la salida de Wolff se relaciona con la necesidad del jefe de Gobierno porteño de fortalecer su equipo de cara a los comicios.
Macri busca contar con figuras influyentes que defiendan su gestión y puedan enfrentarse al Gobierno nacional en el debate público. Dentro de este esquema, Wolff es una de las figuras que podría sumarse a la lista de legisladores porteños e incluso encabezarla. Sin embargo, para que esto pase, debía dejar su cargo: un candidato no puede verse envuelto en conflictos de gestión diarios, como fugas de detenidos, delitos comunes o disputas internas dentro del gabinete.
En su discurso de apertura de sesiones en la Legislatura, Jorge Macri destacó que uno de los hitos de su gestión fue la erradicación de los piquetes. Aunque este logro coincidió con medidas impulsadas por el Gobierno nacional, Macri prefirió no compartir el crédito con la administración de Javier Milei, con la que mantiene tensiones tanto en materia política como económica, particularmente en el ámbito de la seguridad.
Para reforzar su administración, el jefe de Gobierno viene incorporando figuras con un perfil confrontativo. El ejemplo de ello es la llegada de Laura Alonso como vocera y de Hernán Lombardi, un dirigente con experiencia en comunicación y vinculado estrechamente con Mauricio Macri y Patricia Bullrich. La apuesta es clara: rodearse de referentes que puedan polemizar con el oficialismo nacional y posicionar su gestión en la agenda pública.
Por el momento, Wolff asumirá un rol de defensa mediática de la administración porteña. Desde la sede de gobierno en Uspallata confirmaron a medios periodísticos que su candidatura no está definida, aunque no la descartan: «No está confirmado aún, pero es una posibilidad».
Formalmente, los comunicados oficiales sostienen que su renuncia responde a su intención de dedicarse a la campaña electoral, aunque sin detalles concretos. No obstante, algunos funcionarios que siguieron de cerca su desempeño consideran que su postulación no sería beneficiosa. «No aporta demasiado, se va debilitado y con frentes abiertos en todos lados», opinó un integrante del gobierno porteño.
