El ministro de economía y su equipo apuntan esta nueva etapa de la campaña hacia los casi 4 millones de personas que no votaron en la provincia de Buenos Aires y hacia los más de un millón en distritos del norte del país donde habitualmente gana el justicialismo.
Desde Unión por la Patria aseguran que muchos votos que históricamente eran peronistas se redireccionaron hacia Javier Milei. Es por esto que intentarán hablarle a ese electorado, especialmente a un público joven al que solían llegar con el discurso kirchnerista. Sergio Massa buscará confrontar con el libertario para quitarle votos que le aseguren participar de la segunda vuelta. Sin embargo, hay otro sector donde apuntar tambié: los votos que no se contaron en las PASO. Desde el equipo del candidato presidencial de Unión por la Patria dijeron que pueden recuperar una parte de los 12 millones de votos que suman entre los ausentes y los votos en blanco, que serán clave para definir la elección general.
Si bien entienden desde el comando de campaña de Massa que, en la mayoría de los casos, el voto ausente es opositor, aseguran que es necesario una convocatoria masiva que recupere los números de participación electoral de 2019.
La provincia de Buenos Aires es el foco de mayor atención para el kirchnerismo porque la baja participación también es un tema apuntado por Kicillof. El ausentismo creció en 5 puntos porcentuales en comparación con las PASO de 2019 y llegó hace dos semanas a casi el 30% del padrón. Son 3,7 millones de bonaerense que no votaron y que podrían transformarse en un apoyo masivo que Unión por la Patria sólo podría conseguir en el conurbano. Esos números toman otra dimensión si se pone en la balanza los resultados de estas PASO: la diferencia a descontar con La Libertad Avanza, a nivel nacional, es de 700.000 votos.
El ausentismo ya era una preocupación antes de las elecciones de agosto tanto para Massa como para Kicillof: “No hay motor más fuerte que el motor de nuestro militantes para ir casa por casa a pedir el voto y abrazar a los que se desilusionaron”, dijo el ministro de Economía a fines de julio en Merlo. “Si no vas a votar, estás favoreciendo a Patricia Bullrich, a Larreta o a Milei, y si no querés que vuelvan ellos, andá y poné el voto en las PASO”, agregó la vicegobernadora Verónica Magario.
En estos meses previos a las generales de octubre será clave lo que ocurra en el bolsillo de los argentinos. La incesante inflación post PASO y los saqueos registrados en distintos puntos del país no sumaron a la estrategia electoral, pero el ministro confía en que la situación se “acomode” tras el acuerdo que cerró con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En clave electoral, el massismo apunta a reforzar algunas provincias del norte del país, como Tucumán, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, que habitualmente apoyan al peronismo.
En Tucumán el peronista Osvaldo Jaldo ganó las elecciones provinciales en junio con el 56% de los votos, pero dos meses después Sergio Massa quedó relegado en las PASO detrás de Milei. El ausentismo y el voto en blanco crecieron en ese distrito y, entre ambos, suman cerca de 350.000 votos que Massa intentará recuperar para las elecciones generales. “El ausentismo es un electorado que está enojado y que no quiere ir a votar, en muchos casos opositores. No hay ninguna razón para pensar que pueden ser votos nuestros, excepto en provincias donde siempre hacemos buenas elecciones. Eso sí tenemos que recuperarlo”, dijeron desde el comando massista.
En Chaco fue llamativa la baja participación electoral. Unión por la Patria fue la fuerza más votada en la provincia gobernada por Jorge Capitanich: el kirchnerismo obtuvo el 34,64% por encima de Milei con el 28,93%. Pero más allá de la victoria, el ausentismo creció allí 7 puntos porcentuales en comparación con 2019. Algo similar ocurrió en Misiones, donde gobierna el Frente Renovador de la Concordia, aliados al kirchnerismo. El ausentismo creció 6 puntos porcentuales en esa provincia en comparación con 2019, lo que representa otros 331.000 votos que potencialmente podrían estar más cerca de Massa que de cualquier otro candidato presidencial.
En el caso de Formosa y Santiago del Estero, provincias gobernadas desde hace décadas por el kirchnerismo. Unión por la Patria se impuso por más de 20 puntos de ventaja en las PASO en ambas provincias, pero aún así quedaron cientos de miles de votos sin contar por el crecimiento del ausentismo en comparación con lo ocurrido hace cuatro años. Suman, entre estas provincias, más de 400.000 votos.
El alto ausentismo electoral, esa tendencia que también se había generalizado en las elecciones provinciales, se replicó en estas PASO nacionales: sólo votó el 69% del electorado, lo que representa un aumento histórico del ausentismo en primarias presidenciales. Fue la participación electoral más baja en una elección presidencial desde que se instauraron las internas abiertas, en 2011.
Patricia Bullrich y Javier Milei también se enfocarán, en las próximas semanas, en captar tanto a los votantes desencantados que faltaron a la cita electoral, como a los enojados que eligieron el voto en blanco. Es una suma de 11,5 millones de electores a convencer y que podría dar vuelta las elecciones generales de octubre.
