La líder del MST e histórica militante de izquierda dialogó con LaNoticiaWeb acerca del triste episodio que vivió la democracia del país. Aseguró que Cristina “habilitó ese accionar porque bendice y alaba” a esos grupos sindicales. “El debilitamiento del gobierno hace que se apoyo cada vez más en la CGT y que cogobierno con Moyano”, definió Ripoll, quien también explicó las reformas que necesita el modelo sindical argentino. Fuerte reclamo por democracia sindical.
A una semana del asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, en manos de gremialistas de Unión Ferroviaria, presidida por José Pedraza, el hecho sigue despertando repudios de distintos sectores ideológicos y políticos.
Vilma Ripoll lleva en sus espaldas centenares de manifestaciones y luchas como en la que participó Ferreyra la semana pasada, cuando reclamaba por la incorporación de trabajadores ferroviarios tercerizados.
La líder del Movimiento Socialista de los Trabajadores, ex legisladora porteña y ex candidata a presidenta en 2007, dialogó con LaNoticiaWeb sobre este triste episodio en la historia de la democracia argentina.
¿Al hecho que terminó con la vida de Mariano Ferreyra lo considera una emboscada, un enfrentamiento, una tragedia? ¿Cómo lo califica?
Primero que todo, es una tragedia pero en un sentido anunciado. Las patotas de los sindicatos de la CGT, de “los Gordos” o de los viejos sindicales, tienen esta forma de actuar. El acto de River, con la presencia de la Presidenta, habilitó el accionar, porque los bendice, alabándolos, favoreciéndolos. Esa habilitación desde arriba trae estas ejecuciones por abajo. El Ministerio de Trabajo, la Secretaría de Transporte, la propia Presidenta que estuvo en River, todos saben cómo actúan y que no tienen límites.
¿Hay un cierto discurso hipócrita de parte del gobierno?
Sí, no tengo duda. Este gobierno es de doble discurso, pero en este caso es de un nivel de hipocresía increíble. No es la primera vez que actúan estas patotas. Yo he estado en varios enfrentamientos, acompañando a los trabajadores, tuvimos heridos pero no un muerto. Se sienten muy cuestionados por los trabajadores que buscan nuevas formas de organización. De hecho, no sólo la CTA está pidiendo definitivamente su reconocimiento, sino que hay alrededor de 2 mil nuevas conducciones sindicales que quieren organizarse por fuera de los viejos dirigentes. La presencia de oposición organizada les provoca que se les mueva el piso y los desespera. Esa desesperación encuentra una bendición en el poder y esa combinación trae este tipo de resultados, la muerta de un compañero y una compañera muy grave en el hospital.
¿Cuán preocupante es el creciente poder sindical y político de Hugo Moyano?
En general, los dirigentes sindicales se apoyan y acuerdan con los gobiernos de turno. Los gobiernos pasan, pero los dirigentes sindicales no. Pero en este caso, el debilitamiento del gobierno hace que se apoye cada vez más y que cogobierne con el sindicato de Moyano. Esto le da un poder cada día mayor y, además, el gobierno le da cada día más negocios. Ya manejan el sindicato del transporte, las obras sociales, el APE, es decir, grandes cajas de dinero que les da poder. Y quieren más, y al sentirse habilitados, van por todo. Por supuesto que esta es una oportunidad para ponerle freno a las ambiciones de todos estos sectores, que el exponen mayor es Moyano pero que, detrás de su figura, hay otros dirigentes sindicales. La mejor forma es estatizar los servicios públicos para que se terminen los subsidios, las tercerizadas y los negocios, y, por otro lado, hay que derogar la ley de asociaciones profesionales que es la que les permiten quedarse mil años en los sindicatos porque no les dan ni siquiera participación a las minorías. Son dos medidas que hay que exigirle al gobierno, con movilizaciones. No creo que lo vayan a dar porque eso significaría pelearse con Moyano, y el gobierno ya está muy desgastado, a pesar de que parezca fuerte. Ese es el camino.
¿Es complicado una vuelta atrás? Es decir, que el próximo gobierno en 2011, sea kirchnerista o no, no está tan atado a la CGT y a Moyano.
Yo creo que con el próximo gobierno, sea de los kirchneristas o de los otros sectores, va a pasar lo mismo. En general, todos los viejos partidos, con el bipartidismo histórico, gobiernan apoyándose en distintos sectores sindicales. Por eso, el reconocimiento de las nuevas conducciones sindicales y que el Ministerio (de Trabajo) las reconozca, tiene que ir acompañado por la construcción de una nueva herramienta política que les quite apoyo a esos viejos dirigentes y que les de un marco de apoyo a las nuevas direcciones. Este es el camino hacia delante: uno, construir algo distinto para que no haya que votar a la derecha para no votar al gobierno y, dos, avanzar en vaciar a los viejos sindicatos de trabajadores.
Es una pregunta un poco amplia, ¿pero cuáles son los principales puntos para lograr un sistema sindical más democrático?
Hay que pelear por un nuevo modelo sindical, donde haya democracia sindical de verdad, que los trabajadores decidan cómo organizarse, cuándo salir a pelear, qué salir a pelear y cuándo levantarse cuando están en un conflicto. Que la asamblea sea la que resuelva absolutamente todo, y que el poder político, a través del Ministerio de Trabajo y las distintas organizaciones, reconozcan esa decisión de los trabajadores. Por otro lado, también se necesitan sindicatos plurales. Los sindicatos no son del PJ, son de muchos luchadores de distintas organizaciones que acompañan y ayudan a la nueva organización que surge, como sucede en el subte. Ese es el nuevo modelo sindical por el que todos peleamos, y eso arranca por derogar la 23.551, que es la ley de asociaciones profesionales. Ahí te ponen los requisitos para poder ser delegado e integrante de una lista. Tenés más requisitos para ser integrante de una lista nacional que para ser presidente.
Dentro de la reciente historia de la democracia argentina, ¿qué representa el asesinato de Mariano Ferreyra?
Se logró un apoyo popular y se desató una gran bronca. Además, se desnudó el negocio de los empresarios junto con los sindicalistas y el poder político del Estado (que es el que paga los subsidios y entrega las concesiones). Este trío de relaciones y de responsabilidades ha generado una bronca muy grande. Aspiro a que se transforme en una bisagra, en un antes y un después.
