Puertas adentro, la alianza que aún conduce Mauricio Macri comienza a pensar en el recambio para un armado opositor que, a partir del 10 de diciembre, pueda disputarle el poder al peronismo. ¿Quiénes suenan para liderar Cambiemos?
«Yo no cambio mis valores por los resultados«, dijo en la apertura del coloquio IDEA -y evitando mencionar a Macri en toda la conferencia- la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, Maria Eugenia Vidal, a un mes de las PASO en las que perdió contra Axel Kicillof por más de 15 puntos de diferencia. Es que el último resultado electoral dejó a la vista no sólo las diferencias dentro de Cambiemos entre el marcopeñismo y el ala política, sino que, además, dejo a la vista la pelea que se viene dentro de la alianza que conforman el PRO, la UCR y el CC ARI: con Macri como gran perderor, ¿quién dirige la oposición?
Ante unos 900 empresarios de las principales compañías del país, Vidal hizo un recorrido de las obras y medidas que tomó a lo largo de sus cuatro años de gestión, “a pesar de estar en minoría en el Congreso” provincial. La gobernadora, que ya se siente afuera de la gobernación platense, sabe que revertir el resultado es imposible y que el brazo territorial del peronismo se afianza día a día en la provincia con la ayuda de la deriva macroeconómica que navega Mauricio Macri. Mientras algunos señalan el dedo índice de Alberto Fernández, desde el ala política critican que el verdadero problema que tienen que «remar» frente al electorado: los índices de pobreza, inflación y desempleo.
En principio, varios se anotan por peso propio, votos o influencia dentro de la alianza: Alfredo Cornejo (UCR), gobernador saliente de Mendoza; Horacio Rodríguez Larreta (PRO), que retiene la Ciudad de Buenos Aires para Cambiemos; Elisa Carrió (CC ARI), que verá agrandado su bloque en la Cámara de Diputados después de diciembre. Más atrás, y con la la obligación de esperar que la baje la espuma, se anota Marcos Peña, el mayor artífice de la victoria en 2015 y la reafirmación en 2017. Un hombre muy criticado hoy puertas adentro que, no obstante, intentará hacer pesar una legitimidad basada en una larga lista de triunfos previos al nocaut del pasado 11 de agosto.
Más allá de que Vidal asoma -junto a Rodríguez Larreta, un aliado- como la líder natural del post-macrismo, dado que es la política con mejor imagen positiva en el país, la gobernadora se sabe obligada a un cambio de estrategia a partir del 2020. La polarización con el peronismo no va a funcionar por sí sola. Lo dijo en el coloquio IDEA y lo repitió con más crudeza en un reportaje: » La grieta nos llenó de prejuicios, que de un lado están los corruptos y del otro los insensibles; hay buenas y malas personas en toda la vida política, con buena voluntad se puede llegar a consensos”, y cerró con un mensaje claro: “Muchas cosas buenas las hicimos con la oposición”..
