La intendenta de La Matanza comenzó a tomar protagonismo. Sus dichos sobre que la etapa de CFK “se cerró en diciembre”, la presencia en actos de las distintas vertientes del PJ, y la batalla por la división del distrito bonaerense más populoso, la muestran como figura clave en el rearmado del mítico partido.
Por Mariano Vicchio
En sólo cinco años, Verónica Magario realizó un considerable asenso político. Luego de un una década vinculada a la función pública en materia social en La Matanza, en 2011 fue electa concejal y Presidenta del concejo deliberante del distrito. Dos años después, en 2013, saltaría al Congreso de la Nación como diputada del Frente Para la Victoria. A fines del año pasado llegaría a la intendencia del partido más populoso y con mayor peso electoral de la provincia de Buenos Aires. A pesar de mantener la hegemonía del Partido Justicialista, se transformó en la primera mujer y quinto intendente electo al frente del distrito desde 1983.
Durante el primer semestre, Magario mostró un bajo perfil dedicado a habituarse a su nuevo rol de intendenta. En paralelo, la relación con el gobierno de Cambiemos transitó por buenos canales aunque con un diálogo no del todo fluido con la gobernadora María Eugenia Vidal. El desmanejo por el alza de las tarifas en los servicios públicos, la no corrección y empeoramiento de variables como la inflación y la pérdida del empleo fueron factores que se replicaron en todo el país. La Matanza no fue la excepción. El peronismo, fragmentado, comenzó a hacer ebullición y adelantar el proceso de rearmado para mostrarse como la solución a los problemas actuales en las próximas elecciones. El principal bastión electoral no podía estar al margen.
Un acto en La Matanza por nuevo aniversario por el fallecimiento de Evita comenzó a introducir a Magario en el rearmado del peronismo. Esa jornada de fines de julio visibilizó la fisura del PJ en la provincia. Magario se fotografiaba con su antecesor en el cargo, Fernando Espinoza y los líderes del PJ Nacional y más tradicional: José Luis Gioja y Daniel Scioli. Se sumaron ex encumbrados dirigentes del Kirchnerismo como Sergio Berni y Julián Domínguez. No faltó el ala más K: Carlos Kunkel, Cuervo Larroque, Juliana Di Tullio, Diana Conti, Jorge Ferraressi (Avellaneda) y Walter Festa (Moreno), entre otros. Al mismo tiempo, en La Plata, se daba el punto de partida formal en la recorrida del Grupo Esmeralda con claras muestras de querer despojarse del cristinismo y el tradicionalismo del PJ.
Semanas más tarde, la hija de Raúl Magario, ex tesorero de Montoneros y secretario de Medio Ambiente de La Matanza hasta 2011, comenzó a moverse políticamente. A mediados de agosto reunió a mujeres peronistas con la idea de, agenda propia mediante, comenzar a recorrer la provincia. La foto con Marisa Fassi (Cañuelas), y las diputadas Valeria Amendolara, Liliana Pintos y Eva Ramirez fue un llamado de atención ante el ninguneo de los armados de los grupos Esmeralda y Fénix, entre otros. El principio de acuerdo con el PRO, unos días antes, para que suceda a Julio Pereyra al frente de la Federación Argentina de Municipios (FAM) a partir de octubre y por un año no la conformó.
En el medio, el debate por la división del municipio que dirige en cuatro secciones. A pesar de que no se explayó en el tema, desecha de plano la posibilidad de que el proyecto se haga realidad. Sería un suceso histórico y recortaría la innegable hegemonía del peronismo local. El debate promete varios capítulos más. El hecho de que proliferen proyectos del mismo calibre a otros distritos como, por ejemplo, Lomas de Zamora de Martín Insaurralde (Esmeralda), podría acercar posiciones.
En tanto, el último fin de semana, en un reportaje con el diario La Nación, Magario dio una de las definiciones político partidarias más importantes desde su asunción: “La etapa de Cristina se cerró en diciembre”. Anunció, también, que es “el tiempo de los peronistas”. Un claro guiño al nuevo peronismo que excenificaron los esmeraldistas Insaurralde, Gabriel Katopodis (San Martín) y ‘Juanchi’ Zabaleta (Hurlingam) con los gobernadores, también recientemente electos, Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Roxana Bertone (Tierra del Fuego) y Sergio Casas (La Rioja). La matancera se hizo presente, como gran parte del arco pejotista, de la segunda reunión convocada por los grupos recientemente mencionados el último martes en el hotel NH. Verónica comparte los requisitos: Peronista, joven y electa con poder territorial. La entrevista con el diario sábana sumaría un cuarto: dejar a CFK y sus principales laderos en el pasado.
La intendente, rápida de reflejos, no descuidó al otro sector. El domingo pasado, en el marco de los festejos del 151° aniversario de la localidad de Castelli se mostró no sólo con Fernando Espinoza (PJ Tradicional), si no con Diego Bossio (Bloque Justicialista), De Jesús (Esmeralda), Leo Nardini, Walter Festa y Gustavo Menéndez del denóminado Grupo Fénix.
Magario comienza a articular y mostrarse con los diversos sectores del PJ. El 8% del padrón electoral de La Matanza proclive al peronismo es deseado por todos los actores y la vuelve una pieza vital y relevante en el recambio peronista. Verónica asomó y todos se le arrimaron.
