Edgardo Binstock fue designado en el área hace pocos meses. Está bajo la orbita de Desarrollo Social de Baldomero Álvarez, otro “amigo” del Movimiento Evita. ¿Llegará el coletazo hasta Scioli?
Daniel Scioli también sintió el efecto de la polémica desatada a partir de la detención del hijo de Emilio Pérsico, alto funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El gobernador bonaerense acercó relaciones al Movimiento Evita que encabeza el ex piquetero. Hace pocos meses, luego de la asunción de Baldomero Álvarez en el Ministerio de Desarrollo Social, el ex motonauta le dio nuevamente aire a la carrera política de Edgardo Binstock.
“Eddie” había sido Secretario de Derechos Humanos de Felipe Solá. En el 2009 fue Subsecretario de Políticas Territoriales, bajo la orbita de la Jefatura de Gabinete de Alberto Pérez. Su buena relación con “Cacho” Álvarez y con Emilio Pérsico –ex vicejefe de gabinete en la anterior gestión- le valió el visto bueno de Scioli para quedarse con la Subsecretaria de Adicciones.
Que un socio político de Pérsico encabece esta área bonaerense es, cuanto menos, irónico. El hijo del funcionario nacional fue detenido con plantas de marihuana, trasladadas en una camioneta oficial del Ministerio que encabeza Alicia Kirchner. Ni Capusotto ni García Márquez y su realismo mágico: pura realidad de la política contemporánea.
La Subsecretaría de Adicciones que encabeza Binstock estaba a la deriva y bajo tutela de Javier Goñi, jefe de Gabinete del Ministerio de Salud que quedó a cargo del área luego de la renuncia de María Graciela García. Luego, la oficina pasó a dependencia de Baldomero Álvarez, que aprovecha cada acto de lanzamiento de su programa Envión en los distritos del conurbano para hablar de la difícil faena de sacar a los chicos de las drogas. Entre tanto, el hijo del amigo del funcionario de su confianza “toca el pianito” por trasladar cannabis.
Apenas asumió, Binstock pidió mayor presupuesto. Antes, la Subsecretaría fue denunciada en varias oportunidades por las 23 ONG que brindan tratamiento a los jóvenes en conflicto con las drogas por falta de pago. En total, Adicciones atiende a 10 mil pacientes por mes, sostiene 178 CPA y 9 comunidades terapéuticas que atraviesan una situación crítica por la falta de personal y recursos.
La intención de Binstock al asumir era realizar un abordaje más estructural, antes que sólo sanitario, de la adicción al paco y las drogas en general; y trabajar en forma interdisciplinaria para afrontar una problemática que es crítica en las zonas más pobres del Conurbano. Con su amigo Pérsico hablarán de muchas cosas, pero no de esto.
