El Municipio de Tigre salió a criticar la decisión del gobierno bonaerense de interrumpir por tres meses el programa alimentario MESA, una medida que —según advirtieron— impactará en más de 40 mil familias del distrito que dependen de esa asistencia.
Desde la administración local señalaron que la suspensión, prevista desde el 1° de mayo, golpea especialmente a la comunidad educativa de las escuelas públicas, ya que el plan garantizaba la entrega mensual de módulos con alimentos no perecederos para alumnos y sus familias. En ese marco, pidieron a la Provincia que revise la decisión y alertaron por el contexto social en el que se aplica.
El programa, que alcanza a los 135 municipios bonaerenses, quedó en pausa por razones presupuestarias, de acuerdo a lo informado oficialmente. Frente a esto, desde el gobierno local insistieron en que se trata de una herramienta clave para sostener a sectores vulnerables y advirtieron que su interrupción podría agravar la situación de muchas familias.
Por su parte, desde el entorno del gobernador Axel Kicillof explicaron que la medida responde a una reorganización de recursos. En concreto, indicaron que los fondos serán destinados a reforzar el Servicio Alimentario Escolar (SAE), considerado prioritario por su asistencia diaria en los establecimientos educativos.
Además, justificaron la decisión en la caída de transferencias nacionales y el impacto de la recesión sobre las cuentas provinciales. Aun así, aseguraron que la provisión de alimentos en las escuelas continuará sin interrupciones y que el SAE seguirá funcionando con normalidad.
El cruce entre el municipio y la Provincia abre un nuevo foco de tensión política en torno a la asistencia social, en un escenario económico que mantiene en alerta a los distritos del conurbano.