Tras dos semanas de reclamos por la inseguridad, el ministro de Scioli decidió remover a directores de su cartera, cambió la cúpula de la policía en la zona oeste y nombró nuevos titulares en narcotráfico.
Después de dos semanas protestas de vecinos en reclamo de seguridad, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, le pidió la renuncia a 50 directores responsables de áreas de conducción en su cartera y dispuso cambios en la cúpula de la Bonaerense.
Fuentes cercanas a Stornelli dijeron que se trata de una medida que busca "optimizar el funcionamiento de la cartera y mejorar el uso de los recursos económicos". Pero a nadie se le escapa el clima caliente en el que se produjo la medida y las versiones que han circulado sobre un posible reemplazo del propio ministro. En la Gobernación, sin embargo, reiteraron que continuará en el cargo.
Los retoques en la jefatura de la Bonaerense alcanzan escalones sensibles en la estructura de la Fuerza. Por ejemplo, cambia el mando en la Región Oeste (a cargo de las zonas calientes del delito de La Matanza, Moreno, Merlo y Morón), que comprende a 7.000 policías y debe custodiar la vida y los bienes de 2,5 millones de habitantes. Y es donde se produjeron dos de los asaltos más resonantes de los últimos meses: el que sufrió el ex futbolista Fernando Cáceres y el que derivó en el crimen de Gonzalo Etcharrán.
Otro cambio se dará en Drogas Peligrosas, cuyo titular, el comisario general Norberto López Camelo, pidió el pase a retiro. Ese puesto, desde donde se dirigen los operativos y las investigaciones por narcotráfico en 18 departamentos de la Provincia, será cubierto por el comisario general Claudio Fernández. Hasta hoy, éste estaba a cargo de la Región Oeste.
A Fernández lo reemplazará Roberto Castronuovo, quien estuvo 14 meses en la Departamental La Plata y es considerado un cuadro con experiencia "en la calle". La capital bonaerense es una "vidriera" para los oficiales: una gestión exitosa representa el ascenso; un fracaso puede determinar el retiro. No se sabe aún quién irá allí.
"Es un movimiento habitual, provocado por la jubilación voluntaria de un jefe", justificaron ayer en el Ministerio de Seguridad.
Los relevos se conocieron después de una seguidilla de homicidios en ocasión de robo que pusieron bajo la lupa al sistema de seguridad pública en Buenos Aires. El 17 de noviembre mataron a la arquitecta Renata Toscano (43) en Wilde, mientras conducía su auto. Y ocho días después, asesinaron a una maestra en Derqui, partido de Pilar, en la puerta de su casa. En ambos casos, hubo movimientos vecinales que reclamaban medidas contra la inseguridad.
En cuanto a los pedidos de renuncia, el reordenamiento responde -según dicen en el Ministerio- a los lineamientos de un decreto firmado en febrero pasado por Daniel Scioli, que busca "modernizar el funcionamiento del Estado". Plantea "cambios profundos en los organigramas, fusiones y desapariciones de áreas".
Stornelli pidió la renuncia de los 50 directores -que tienen despachos en el Ministerio- el miércoles. "Se busca economizar la gestión administrativa y disminuir la burocracia estatal", dijeron los voceros de Seguridad. "Estaba previsto desde julio pasado, pero se fue dilatando por cuestiones operativas", agregaron. Así intentaron despegar los movimientos de los últimos episodios de inseguridad. El nuevo esquema y los nuevos directores se conocerían en un mes.
Por ahora, la reforma no contempla relevos entre los cargos políticos. Es decir, en las 6 subsecretarías donde se desempeñan los funcionarios de extrema confianza de Stornelli. Ellos ejecutaron las primeras modificaciones dispuestas por él al asumir: restituir la figura del jefe de Policía; dividir la Fuerza en 4 regiones y disolver la Policía Buenos Aires II.
