El dirigente radical, aunque apuesta al consenso, no descarta la realización de elecciones partidarias. También dice que “a la democracia argentina le hizo mucho daño la feria de vanidades”. Aunque se muestra partidario del retorno de varios correligionarios, está a favor de la intervención de Vicente López. Y respecto al Gobierno señala, “es un intento hegemónico de poder”.
Villa Gesell, EXCLUSIVO
Por Elisa Rossi
En el marco del encuentro de la militancia de la Corriente de Opinión Nacional, realizado el fin de semana en Villa Gesell, y que reunió a los seguidores de Federico Storani, La Noticia Web dialogó con el dirigente bonaerense, quien no evitó ningún tema de actualidad.
¿Realizar el plenario en este momento cobra otra dimensión en comparación a los últimos años?
Totalmente. Hubo una etapa que denominamos de la resistencia, porque era un radicalismo que resistía para no desaparecer, muchos decían que el partido estaba al borde de la extinción. Fue una etapa muy dura en la cual hubo que intervenir comités, estar presente.
Luego se dio una reivindicación de los 25 años en democracia, todavía con Alfonsín en vida; otro fue el famoso voto de la 125, y esto actores ayudaron a que se pusiera nuevamente el radicalismo en la consideración de la sociedad.
Muchos dirigentes dicen que hay que romper con el bipartidismo
No sé porqué en vez de hacer su propio espacio creen que la posibilidad de la existencia de esas terceras o cuartas fuerzas es en base a la desaparición de fuerzas históricas. (…) por supuesto que hoy creemos que con el radicalismo solo no esa suficiente para construir una alternativa de poder, pero sí con un partido unido que recupere sus valores para que se constituya en un imán de atracción a otras fuerzas afines, lo que Raúl Alfonsín llamaba el espacio social demócrata moderno.
¿Cómo ve a Cristina Fernández?
Vemos que este es un gobierno holgadamente populista, pero que favorece a un capitalismo de amigos, con una fuerte degradación institucional, lo que es una grave contradicción de Cristina que planteó que su objetivo principal era mejorar la calidad institucional y hoy tenemos récords de decretos de necesidad y urgencia, superpoderes que encabeza el jefe de Gabinete, modificación de la ley del Consejo de la Magistratura (…) y además atravesado por episodios de corrupción muy serios.
Desde el punto de vista político, es un intento hegemónico de poder, que descalifica a los adversarios, el clima enrarecido que en estos días vemos como grave y preocupante, el escrache a periodistas, no nos parece que sea un buen método, menos cuando Argentina viene de una experiencia tan violenta que no logró superar. Por eso es necesario que las fuerzas democráticas, con eje en el radicalismo, sean capaces de construir una alternativa política para 2011.
¿Cree que el Acuerdo Cívico y Social gozará de buena salud para las próximas elecciones?
Pienso que en la mayoría de sus componentes, pero hay una diferencia y es que la UCR está hoy mucho más recompuesta que cuando el ACy S se inició, y ese es un dato que el resto de los socios tienen que tener en cuenta. Por otro lado, en primer lugar privilegiamos la relación con el socialismo, con quien cogobernamos Santa Fe (…).
Parece que el principal inconveniente lo representa la Coalición Cívica
Ni siquiera creo que los militantes del ARI, con quienes tenemos una buena relación, a veces la complicación es lo que hemos denominado feria de vanidades, que es creer que algunas personas son primeras figuras siempre, así no se construye; a la democracia argentina le hizo mucho daño la feria de vanidades, hay que in a un planteo más organizativo, más de propuestas, de ver las políticas de Estado con capacidad de gobernabilidad.
Aunque en principio se estableció que en junio habrá internas, ¿la idea es llegar a un consenso?
Nunca lo descarto, pero también hay que desdramatizar la posibilidad de que haya una elección interna, en definitiva si se da de una manera respetuosa, sin descalificaciones, permite la posibilidad a los afiliados de participar.
Sin embargo existe cierta descalificación, ya que es habitual que a Moreau y a usted los asocien con la vieja política
La verdad que siento orgullo de tener muchos años de militancia. No creo en esto de la nueva y la vieja política, la política es buena o mala, entonces lo que hay que mirar es la trayectoria de cada uno y en los lugares que se desempeñó si lo hizo bien o mal.
No voy caer en la misma descalificación, porque escuché tanto de la nueva política que terminó en programas de la farándula, no me parece que ese sea el modo de construir de manera seria. Sí creo que debemos debatir qué tipo de partido queremos para que en el caso que la gente vuelva a confiar en nosotros no tenga una nueva frustración, que podría significar la desaparición del radicalismo.
¿Qué piensa de aquellos dirigentes que estuvieron en la Concertación y quieren regresar a la UCR?
Si somos coherentes con lo que decimos, tenemos que ser amplios, pero además estamos cumpliendo con lo que dice la Convención Nacional del partido. También hubo un principio de ejecución notable, como la incorporación de legisladores nacionales a los bloques que le dieron mayor peso para el equilibrio y control de gestión; si uno ve que hay buena voluntad, poner obstáculos no me parece que sea un camino coherente.
Inclusive Julio Cobos es uno de los políticos con mejor imagen pública
Eso lo tenemos que tener en cuenta, si ellos en su momento, como lo admitieron, se equivocaron en formar parte de la Concertación, no es cuestión de constituirse en la inquisición para hacer solo un partido testimonial, si queremos ser un partido de poder debemos ser amplios, con el compromiso de que todo el mundo funcione de forma orgánica. Soy partidario de que regresen todos, incluso otras figuras que se fueron en otro momento y esa diáspora radical no le hizo ningún beneficio a la democracia.
¿Y en el caso de Vicente López, donde existen posibilidades de que se levante la intervención?
Pasa que el intendente de Vicente López hasta la semana pasada decía que pertenece al kirchnerismo, eso ya es un límite muy preciso, a confesión de parte relevo de pruebas, él se siente kirchnerista, qué tiene que hacer dentro de nuestro partido.
El partido apelará porque nos parece un fallo arbitrario, el juez subrogante, que no tiene experiencia, manifiesta que es amigo de Casella, las cosas no son por favores personales. Nos parece que eso es vieja política, hablar con un juez para tener un fallo amañado que no esté conforme a derecho.
Hubo dos plenarios del Comité Provincia que con amplia mayoría ratificaron la intervención, no entendemos por qué un juez quiere meterse en la vida interna de un partido.
