Hoy el combate debe ser por la reconstrucción del trabajo y la producción.
Por el Lic. Jorge Benedetti, Presidente de la Cámara Económica Sanmartinense
La exitosa renegociación de la deuda con los acreedores privados, concretada por el gobierno nacional, libera a la Argentina del lazo que rodeaba el cuello de la economía, con las gravísimas consecuencias que ello traía, no solo para la producción, sino para el conjunto social de los argentinos.
En estos momentos dos graves problemas adicionales aquejan a nuestra comunidad. Por un lado la trágica pandemia que afecta al conjunto del planeta y a la cual algunos sectores minoritarios – pero poderosos – tratan de desconocer, con las gravísimas consecuencias que ello trae para la vida y salud del conjunto de la población, alterando así mismo la convivencia de los argentinos.
El tercer problema es poder poner límite a la grave recesión generada en los últimos años (y agravada por la pandemia), la que ha destruido gran parte del tejido productivo nacional, con sus consecuencias sobre el trabajo y la producción y –lógicamente – sobre la vida toda de nuestra comunidad.
Hace pocos días el presidente Alberto Fernández ha manifestado que no hay Nación sin industria, lo cual es una verdad mayúscula. A ello debemos agregar que sin Pymes no hay trabajo y sin trabajo hay caos social, pues no se presentan las condiciones mínimas para alcanzar la dignidad de las personas.
En los últimos años hemos visto desarrollar una política de maltrato a la producción, desprotección del trabajo nacional, descuido del desarrollo científico tecnológico y una brutal concentración de las riquezas, derivadas en particular hacia sectores especulativos y de servicios no ligados a la producción.
Hoy el combate debe ser por la reconstrucción del trabajo y la producción, pero de la misma manera que el mercado no puede solucionar los problemas de la economía, pues sin regulación los ha agravado, desde el Estado, el gobierno, sin contar con el concurso organizado de la comunidad, expresada institucionalmente por las organizaciones gremiales Pymes, los trabajadores organizados y los de la economía social, puede mejorar la situación, pero por si solo no es garantía de solución de los problemas de los argentinos, ni de participación genuina de los integrantes de nuestra comunidad, nacional, provincial y local, las que deben encaminarse hacia una democracia efectivamente participativa.
Como lo plantea Cgera (Confederación General Empresaria de la Republica Argentina) y otras entidades Pymes, debe concretarse una defensa del trabajo argentino, mediante el Compre Nacional, deben instituirse las “Defensorías Pymes”, reconstruir la Corporación de la Pequeña y Mediana Empresa Nacional, reformularse el sistema tributario, laboral y financiero para las Pymes, con una rebaja efectiva de las tasas para la producción nacional y las empresas Pymes y avanzar en la defensa del trabajo de nuestra comunidad, con una organización del gasto según las prioridades de los habitantes, con compras mediante licitaciones públicas con protección a las empresas locales, federalizando de esta manera la producción y el trabajo.
Superado el problema de la deuda y a la espera de que los esfuerzos científicos que desarrolla la Argentina nos permitan acceder rápidamente a una vacuna contra los males de la pandemia, debemos avanzar en el decidido apoyo a la industria, producción y trabajo nacional a todos los niveles, con una activa y directa participación de los genuinos actores de la comunidad.
