El resultado adverso del domingo desató críticas internas en el frente libertario y expuso la distancia con el macrismo. Sebastián Pareja quedó en el centro de las acusaciones por la estrategia y el manejo de la campaña en la provincia.
Los ecos de la derrota de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires agitaron las aguas en el armado libertario y en su relación con el PRO. El revés abrió una catarata de reproches entre dirigentes que construyeron el mileísmo y referentes macristas, en vísperas del próximo turno electoral del 26 de octubre.
El nombre más señalado desde el domingo fue Sebastián Pareja, operador designado por Karina Milei y todavía figura central del gobierno libertario en territorio bonaerense. Su papel quedó cuestionado por sectores del PRO, que acusaron falta de consulta y cierre en la toma de decisiones, incluso en distritos donde el macrismo contaba con presencia consolidada.
Una fuente del partido amarillo sostuvo: «Pareja busca responsables externos y la responsabilidad de la campaña la tuvo él. Tuvo el manejo de los recursos, la estrategia, no amplió la mesa de decisiones ni fue a buscar a los radicales para sumarlos, algo que le pedimos».
En el PRO citaron casos concretos de fuga de votos. Primero con los hermanos Santiago y Manuel Passaglia, cuyo espacio Hechos alcanzó 24% en la segunda sección. Y, sobre todo, con la ruptura de Pablo Petrecca, intendente de Junín y aliado de Jorge Macri, que logró 20% desde Somos Buenos Aires y complicó a los libertarios en la cuarta sección electoral.
Otro dirigente resumió: «Nos expulsaron a todos, con tal de decir que con el violeta alcanzaba para ganar. Son todas decisiones que tomaron Pareja y los Menem -Lule y Martín-«, y subrayó que las tres victorias relevantes del espacio correspondieron a intendentes macristas.
El caso de Soledad Martínez en Vicente López ilustró ese punto. Tras presiones internas, la intendenta cerró un acuerdo en el que los libertarios pretendían imponer condiciones. Martínez respaldó la candidatura de Diego Valenzuela en la primera sección y superó 54% de los votos. Situaciones similares se dieron en San Isidro, donde Ramón Lanús (PRO) ganó con 57%, y en General Pueyrredón, donde Guillermo Montenegro se impuso en la quinta sección y accedió al Senado provincial tras vencer a la camporista Fernanda Raverta.
El único referente libertario puro que triunfó el domingo fue Valenzuela en Tres de Febrero, aunque por un margen ajustado pese a gobernar allí desde hace casi una década. La caída provincial pesó más: en la primera sección quedó segundo, a más de diez puntos de Gabriel Katopodis, candidato de Fuerza Patria.
El reparto de bancas añadió tensión. Cristian Ritondo, jefe del PRO bonaerense, sufrió la derrota de su referente Matías Ranzini en la cuarta sección. Sin embargo, otros nombres impulsados por el macrismo sí accedieron a la Legislatura: Montenegro, María Sotolano en la tercera sección, Leticia Bontempo en la misma lista y Gustavo Coria en la quinta, vinculado a Santilli.
Por la segunda sección ingresaron Natalia Blanco y Alejandro Rabinovich, alineados con Ritondo y Santilli. Y en la octava, Julieta Quintero Chasman, también cercana a Ritondo.
El telón de fondo de esta interna es la ruptura entre Mauricio Macri y Javier Milei. Ya no existen contactos como los que compartieron en Olivos hace un año. Ni siquiera intercambiaron un mensaje antes o después de la elección del domingo, lo que anticipa un escenario más áspero de cara a octubre.
