Para los "sancistas", Daniel Salvador es quien debería reemplazar a Aflonsín al frente del Comité Provincia en virtud de su posicionamiento como número dos en el gobierno bonaerense de Cambiemos.
Se lo consideraba "número puesto" para ocupar la jefatura de Gabinete nacional cuando Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales el 22 de noviembre pasado, pero Ernesto Sanz no fue designado allí y dio un paso al costado acusando "razones personales".
Aunque en privado aclaró sus motivos, propios y extraños siempre vincularon su ostracismo y el bajo perfil de la UCR en la Administración Macri a una cierta decepción con la actitud "poco generosa" del nuevo primer mandatario.
Sanz y las principales espadas del radicalismo siempre lo han negado, pero aún hoy los ministros de esa extracción luchan para conseguir que el jefe de gabinete en funciones, el ultramacrista Marcos Peña, les autorice partidas de dinero y designaciones básicas para poder funcionar.
Cerca de Sanz usan la palabra "gradualismo" para graficar la "operación retorno" del senador (MC) tras su autoimpuesto alejamiento de los avatares cotidianos de la política y su rechazo a formar parte del gobierno de Macri.
El mendocino sorprendió a propios y a extraños cuando anunció su decisión de no ocupar ningún cargo nacional y se retiró a su provincia natal pese a haber sido uno de los principales arquitectos de Cambiemos.
En los próximos meses, Sanz sumará apariciones públicas y una mayor presencia puertas adentro de la UCR con el objetivo de liderar un proceso de "renovación" en su partido.
"Ernesto está más activo de lo que todos creen y eso es bueno para el radicalismo, para Cambiemos, para el presidente Macri y para Argentina", dijo a Télam uno de los hombres de su entorno, quien sostuvo que el ex titular partidario mantiene contactos permanentes con el líder del PRO "cada vez que se lo requiere".
Sanz ya dio un indicio de su intención de volver al ruedo cuando días atrás, y en una entrevista concedida a un matutino porteño, reclamó a los empresarios que "ayuden a combatir la inflación" y lanzó una advertencia: "Creo que algunos empresarios argentinos se merecen un Moreno", en alusión a Guillermo, el controvertido secretario de Comercio durante el gobierno de Néstor y Cristina Kichner.
Pese a su residencia en Mendoza, en el radicalismo aseguran que Sanz está trabajando "activamente" para que al gobierno y al país les vaya bien, "colaborando con responsabilidad y compromiso cada vez que el Presidente se lo pide", pero que no descuida la siempre "frágil serenidad" de su partido, en particular tars el tenso cónclave de Luján de febrero.
En ese encuentro, del que participaron en representación del Ejecutivo el propio Peña y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, los "boinas blancas" reclamaron a sus socios del PRO "mejorar la comunicación", interna y externa, y una "mayor participación en las decisiones" del Gobierno nacional.
Cerca de Sanz dicen que a él tampoco se le escapa la existencia de una "cierta inquietud" en la filas del radicalismo por lo que consideran el "bajo perfil" de los pocos ministerios que quedaron en manos del centenario partido (Comunicaciones, Agroindustria y Defensa) y las dificultades que las restricciones presupuestarias imponen a la hora de gestionar.
A los radicales también les preocupan "ciertas demoras" en el lanzamiento efectivo del "Plan Belgrano", que encabeza el radical tucumano José Cano, aunque reconocen como un "paso adelante" el anuncio de Macri, días atrás, de destinar parte de los 6.300 millones de dólares otorgados por el Banco Mundial para su financiamiento.
En ese contexto, Sanz se prepara para volver a pisar fuerte en la vida partidaria y continuar la "renovación" del radicalismo, que "quedó inconclusa" con el arribo de Cambiemos al poder.
Con ese objetivo, el mendocino y sus más estrechos colaboradores preparan el lanzamiento de un instituto de estudio de políticas públicas y formación de cuadros con la mirada puesta en los comicios legislativos del año próximo, pero también en las presidenciales del 2019.
Sanz está convencido de que la UCR "necesita volver a fortalecer cuadros dirigenciales que estén en condiciones de hacer política y de administrar el Estado".
Para el ex precandidato presidencial, el proceso de renovación partidaria tendrá un mojón importante en la estratégica provincia de Buenos Aires.
La UCR bonaerense que encabeza Ricardo Alfonsín deberá elegir sus autoridades en agosto y entre los correligionarios gana consenso la idea de armar una lista de unidad y evitar encaminarse a una desgastante confrontación interna que afecte al gobierno de María Eugenia Vidal.
Para los "sancistas", Daniel Salvador es quien debería reemplazar a Aflonsín al frente del Comité Provincia en virtud de su posicionamiento como número dos en el gobierno bonaerense de Cambiemos.
