La provincia de Santa Fe ha sido durante los últimos años un importante punto de referencia, en cuanto a lo que reforma electoral significa. En el 2004 se dio la primera modificación del código electoral provincial, a través de la ley que reglamentaba como sistema electoral, la siempre controversial y resistida “Ley de Lemas” o técnicamente denominada “sistema del doble voto simultáneo”.
Con vigencia desde 1991, este sistema permitía al partido dominante, Partido Justicialista, y sus dos principales candidatos, el Ing. Jorge Obeid y Carlos Reuteman, sortear los diferentes fraccionamientos internos propios de dicho partido, a través del funcionamiento de la Ley de Lemas, en base a la distribución de los votos del electorado en diferentes sublemas. Básicamente, este sistema permite la elaboración de diferentes sublemas, que todos juntos suman los votos obtenidos a un único Lema.
El mismo traía aparejado, entre otros puntos, dos problemas. Por un lado, entiendo su mayor deficiencia, no siempre el sublema con mayor votos obtenidos es quién logra obtener el cargo en disputa, restando legitimidad al vencedor. Ejemplo claro de ello son las elecciones provinciales de Santa Fe del 2003 , a Gobernador y Vicegobernador entre otros cargos renovarse, en el cual el sublema con mayor votos obtenidos fue el del actual gobernador Hermes Binner, pero no fue éste quien obtuvo el cargo, debido a la mayor obtención de votos por parte de los sublemas del PJ. Y, en segundo lugar, bajo este tipo de sistema se da reiteradamente lo que se denomina “listas calcadas”, listas identificadas con números diferentes y mismos candidatos.
Luego de la implementación de dicha reforma el Partido Justicialista perdió su hegemonía histórica en la provincia después de veinticuatro años, en manos del líder socialista, Hermes Binner. La derogación de la ley por parte del ex gobernador Obeid buscó consensuar una solución que dote de mayor legitimidad a los procedimientos electorales de la provincia, decisión por la cual recibió no pocas críticas.
En el año 2009 la provincia de Santa Fe decretaba una nueva reforma política, a través de la implementación de un sistema electoral de internas, abiertas, simultáneas y obligatorias. El objetivo de dicha reforma era democratizar las elecciones de los candidatos de cada partido político a través de la realización de internas en las cuales todo ciudadano tiene derecho a participar. Y a esto, se le agregaría a fines del año 2010, principio del 2011, la reglamentación del uso en las próximas elecciones (22 de mayo de 2011 internas simultáneas para candidatos a diferentes cargos ejecutivos y legislativos provinciales) de la denominada Boleta Única , lo cual tiene incidencia en cuatro puntos del procedimiento eleccionario: desaparece el cuarto oscuro y se implementan “boxes”, desaparecen los sobres dado que la boleta se pliega a sí misma, se establece un solo padrón electoral en vez de los antiguos masculino-femenino y se crea una única urna de la cantidad de bocas necesarias (una por cada cargo en disputa).
LA IMPORTANCIA DE LA BOLETA UNICA
La boleta única reúne en cada una de ellas a los candidatos según cargos en disputa, por ejemplo, una por Gobernador y Vicegobernador, otra por Intendentes, Concejales, cada una identificada por un color, las cuales deberán ser depositadas en la boca de urna correspondiente, facilitando el posterior escrutinio. En cada una de las mismas, el votante colocará una cruz al lado de la imagen de la fórmula elegida, existiendo también un casillero para quien desee votar en blanco.
Más allá de la necesaria descripción técnica de cada una de las reformas mencionadas, lo que se busca destacar a través de lo desarrollado es, como la provincia de Santa Fe se ha convertido en los últimos años en un importante punto de comparación, observación y análisis de aquellos diferentes niveles estatales, ya sea nacional o subnacional, que buscan encarar un proceso de reformas como los que en dicho distrito se han dado. Y esto se refleja claramente en la adopción del mismo sistema electoral a nivel nacional.
Reformas de este tipo deben darse siempre en base a un mínimo consenso político que permita la sustentabilidad necesaria para un cambio procedimental de este tipo, y esto es uno de los mayores inconvenientes que encuentran las reformas electorales en la Argentina. A esto se le suma, la histórica discusión propia del campo de la Ciencia Política ( Calvo-Escolar 2005), sobre los objetivos y resultados obtenidos a través de este tipo de cambios en las reglas electorales, las cuales por lo general tienden a beneficiar a los oficialismos que encaran dichos procesos, ya sea a través de la habilitación de reelecciones a gobernador, así como en un aumento de las bancas obtenidas, si se analizan elecciones de cargos legislativos. Clara excepción de esto, es el caso que viene siendo caracterizado.
A pesar de éstas discusiones y las críticas realizadas, tanto dentro de la misma provincia (desconocimiento por parte del electorado del nuevo procedimiento electoral, entre otras) como por parte de diferentes analistas que indican que las reformas realizadas a nivel nacional-provincial, no hacen más que acentuar el bipartidismo argentino y restar posibilidades a nuevas fuerzas representativas, sería importante que se tome como ejemplo en todo el territorio nacional, la intención de actualizar a los cambios sociales, tecnológicos sobre todo, y partidarios, los todavía muy antiguos, en algunos casos, sistemas electorales provinciales. Todo esto, es importante destacar, no tiene ningún tipo de asidero, si los respectivos procedimientos no son realizados, y controlados, de la forma en que la ley lo indica, o al menos, lo más cercano a ello posible.
