El ex embajador en Uruguay se mudó hace algunos meses a la ciudad balnearia para disputarle el puesto –posiblemente a través de internas- a Daniel Arroyo, quien ya confirmó que irá por la reelección en 2019. A pesar del poco conocimiento, aún cuenta con el apoyo de Vidal y su equipo.
Uno de los distritos a los que apunta conquistar Cambiemos con un dirigente propio para 2019 es sin dudas Mar Del Plata. Actualmente en manos Carlos Arroyo, el radical que ingresó por Cambiemos le ha dado al gobierno de María Eugenia de Vidal más dolores de cabeza que alegrías en los casi tres años de gestión.
No felices con la gestión de Arroyo y, por momentos, quitándole apoyo público, el oficialismo tiene como candidato desde hace un tiempo a Guillermo Montenegro. En primera instancia, desean que ambos compitan por la representación del espacio en una interna, obviamente, para no quedarse sin el pan y sin la torta.
La última muestra de apoyo público de Vidal a Montenegro se dio en el marco del comienzo del Coloquio IDEA en la ciudad balnearia. Allí la gobernadora se reunió, previamente, con los empresarios de turismo a fin de diagramar la temporada de verano de año próximo. El intendente no estuvo y, por el contrario, sentó al ex Ministro de Justicia de la Ciudad a su lado.
Incluso por esas fechas, el ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre había dejado en claro la postura del oficialismo sobre la política marplatense: “Hoy está una persona que ha demostrado ser eficiente, como Guillermo Montenegro, caminando la ciudad, con vocación y con intención de ponerle el hombro a una ciudad ha sido gobernada con cierta deficiencia en los últimos años”.
Incluso en el día de ayer, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con parte de su gabinete y el subsecretario de Asunto Municipales, Alex Campbell, se reunieron con intendentes de la Quinta Sección y el faltazo lo pegó Arroyo.
A pesar de una pobre penetración en el territorio y el haber estado alejado durante muchos años del mismo serán los flancos más débiles de Montenegro, la idea de su candidatura aún resiste en el oficialismo bonaerense.
Luego de prestar servicios en la Ciudad de Buenos Aires durante ocho años como Ministro de Justicia y Seguridad; intentar infructuosamente ir a internas y candidatearse por la intendencia de San Isidro; permanecer casi dos años como embajador en Uruguay; y ser candidato y electo diputado nacional por la Provincia; intentará que su carrera política continúe en la ciudad en la que nació. De otro modo, le restarán dos años más en la Cámara Baja de la Nación.

