El gobernador bonaerense intentará aprobar el presupuesto 2026 y aprovechar la renovación legislativa para fortalecer su control político. La disputa por la presidencia de Diputados y las jefaturas de bloque abre una nueva pulseada con La Cámpora y el massismo.
En las próximas semanas, la Legislatura bonaerense se transformará en el principal escenario de disputa interna dentro del peronismo. Axel Kicillof buscará aprobar el presupuesto para el próximo año y, al mismo tiempo, avanzar en el control de los cargos clave de la Cámara de Diputados y los bloques legislativos, espacios donde Cristina Kirchner y Sergio Massa aún conservan influencia.
El proyecto presentado por el Ejecutivo provincial ingresará formalmente el miércoles, cuando la Cámara de Diputados le dé estado parlamentario. En el entorno del gobernador confían en que la votación se concrete entre fines de noviembre y comienzos de diciembre, antes de la asunción de los legisladores electos en los comicios del 7 de septiembre.
Kicillof no consiguió que el presupuesto de este año obtuviera aprobación legislativa, lo que derivó en una prórroga de la ley anterior. En La Plata reconocen que el apoyo del Frente Renovador será determinante para sancionar el presupuesto, la ley impositiva y el endeudamiento, una admisión implícita de la distancia política con La Cámpora.
Dentro del oficialismo, las negociaciones por el presupuesto se superponen con otra discusión más política: la renovación de las jefaturas de bloque y de la presidencia de la Cámara de Diputados, hoy en manos del massismo y del cristinismo. Aunque en el entorno del gobernador aseguran que “no se empezó a discutir”, admiten que su espacio buscará ganar mayor peso en esas definiciones. “Es algo que sucede en todas las renovaciones, se renueva todo. No es una cuestión de imponer nombres, creemos que tiene que ser una discusión entre todas las partes para establecer el mejor funcionamiento”, explicó una fuente cercana a Kicillof.
El actual presidente de la Cámara baja bonaerense es Alexis Guerrera, del Frente Renovador, quien asumió en el marco de un acuerdo rotativo con el cristinista Alejandro Dichiara. Ese pacto vence este año. En el peronismo ya circulan tres nombres para reemplazarlo: Guerrera, la intendenta camporista Mayra Mendoza, que asumirá como diputada en diciembre, y el kicillofista Mariano Cascallares, también próximo a jurar como legislador.
“La prioridad del gobernador es que le den las herramientas básicas y fundamentales de gestión: presupuesto, acceso al crédito y ley fiscal. Es una instancia normal de cualquier gobierno. Si no hay ninguna anomalía, lo demás es accesorio”, señaló un legislador del oficialismo.
Actualmente, los bloques peronistas de ambas Cámaras están dominados por La Cámpora. En Diputados, el jefe del bloque es Facundo Tignanelli, quien renovó su banca en las últimas elecciones; en el Senado, la conducción corresponde a Teresa García, cercana a Cristina Kirchner y secretaria general del PJ bonaerense.
Dentro del peronismo reconocen que la renovación de las autoridades legislativas será un proceso complejo. “El bloque siempre estuvo en manos de La Cámpora. Va a ser difícil que el sector que tenga la jefatura del bloque tenga también la presidencia”, admitió una fuente de la Cámara baja. Otro dirigente cristinista aseguró: “Que sepamos, el gobernador no dijo nada sobre la presidencia del bloque y la conducción de la Cámara”.
La composición de la nueva Legislatura ofrecerá a Kicillof un escenario algo más favorable. De los 13 senadores que ingresarán por el peronismo, cuatro responden directamente al mandatario bonaerense, cinco son leales a Cristina Kirchner, dos a Massa y los restantes no definieron alineamiento. Entre los nuevos 21 diputados peronistas, ocho pertenecen al Movimiento Derecho al Futuro, la estructura política de Kicillof, mientras que los otros se reparten entre el cristinismo, el massismo y un sector vinculado a Juan Grabois.
El respaldo político más firme que recibió el gobernador en los últimos días llegó desde el territorio. Más de 40 intendentes bonaerenses emitieron un comunicado conjunto en el que reivindicaron su decisión de separar la elección provincial de la nacional y destacaron que Kicillof “será protagonista de la reconstrucción de una esperanza para las mayorías”.
Con la pulseada legislativa en marcha, el gobernador busca aprovechar el cambio de composición parlamentaria para consolidar su poder político en la provincia. La relación con Cristina Kirchner y Sergio Massa volverá a ponerse a prueba en un terreno donde los equilibrios internos del peronismo se deciden voto a voto.
