En el Pejerrey Club, el municipio presentó ideas para “cambiar la cara de la ribera”, que comprenden obras, servicios, cuidado del hábitat, mejoramiento del paisaje e integración de la franja costera al partido.
Por Ariel Kocik
Se presentó en el Pejerrey Club un proyecto para la costa de Quilmes. Habían participado el intendente Baldomero “Cacho” Álvarez (de Avellaneda) y un grupo de arquitectos, de la firma de un convenio para el desarrollo local, y luego hablaron el intendente de Quilmes y el arquitecto Gabriel Santinelli. Participó el Secretario de Obras Públicas Brian Renison.
Ante una gran asistencia en el salón del muelle, Gutiérrez explicó que recuperar el río es una tarea de la comunidad. “Es la zona más abandonada y la más linda”, sugirió.
Crear una terminal fluvial como en el Tigre, estudiar la experiencia de las inundaciones, diseñar un plan urbano junto a las entidades de la zona (y a especialistas universitarios), figuran como objetivos planteados.
Se habló de “entender la naturaleza y aceptar su dinámica”, que incluye los desbordes del río, sin poder hacerse un paredón, que sería extraño a la cultura y la fisonomía del lugar.
El arquitecto Santinelli (titular de la Unidad Ejecutora del Proyecto) aseguró que el muelle de Quilmes es único “de la Boca a Punta Lara”, y recordó los “buenos tiempos” cuando el tranvía y el cine del muelle acercaban a los porteños a la costa del sur, en contraste con un presente de abandono y pobreza.
Puso el acento en lo difícil de gestionar mejoras para la gente de los barrios costeros (que sufren torres de energía, inundaciones, etc.) sin evadir cuestiones como los proyectos de Nación para la zona, como el mega emprendimiento inmobiliario que también abarcaría Avellaneda. El “Barba”, a su vez, admite la necesidad de atraer inversiones públicas y privadas.
Se remarca la necesidad de atender las demandas vecinales, sin poder poner un palo en la rueda al “progreso”, aunque el mismo tenga caras de injusticia. El remedio, se sugiere, serían las soluciones políticas participativas, tan poco frecuentes durante años.
Santinelli habló de elegir democráticamente “qué especies queremos para forestar el río”, de cuidar “el lenguaje de los edificios” y su entorno, y de crear un vivero municipal de especies. Señaló que no son iniciativas tan difíciles como lograr que la gente de la ribera las sienta como propias, y participe en su diseño, defendiéndolas en el futuro.
Se mencionó, además, la necesidad de tender servicios básicos y mejorar la seguridad del lugar.
También asistieron al acto empresarios orientales, en contacto con el municipio por la posibilidad de invertir en el distrito.

