Es el candidato demócrata a la Casa Blanca. Marcha primero en las encuestas frente al republicano John McCain. En noviembre podría dejar atrás a George W. Bush y todas sus políticas, y ser el primer negro en la historia de Estados Unidos en llegar a la presidencia.
Hubo un tiempo –no hace mucho– en el que su nombre generaba bromas y confusión. ¿Barack Obama? ¿Barack Hussein Obama? Si hasta él recuerda con una sonrisa que lo llamaban "Alabama" o "Yo-Mama". O, peor, como lo hizo la cadena CNN, que colocó su nombre, correcto, junto a la imagen del enemigo número uno de Estados Unidos, Osama ben Laden. Pero ahora estamos ante otra realidad.
Hoy, Barack Obama es el virtual candidato demócrata a la Casa Blanca. Marcha primero en las encuestas frente al republicano John McCain por entre 2 y 5 puntos. Y en noviembre podría dejar atrás a George W. Bush y todas sus políticas y ser el primer negro en la historia de Estados Unidos en llegar a la presidencia.
¿Quién es Obama? El hijo de un keniata musulmán que gracias a una beca viajó a estudiar a Hawaii, donde conoció a una joven blanca y protestante, Ann, llegada con sus padres desde su Kansas natal. Obama nació el 4 de agosto de 1961. Su padre pronto desapareció: ganó una beca para estudiar un posgrado en Harvard y luego regresó, solo, a Africa. Barack poco y nada supo de él (lo visitó una vez, cuando tenía 10 años), pero lo marcó como la prueba de que aún son posibles los sueños en Estados Unidos.
"A través del trabajo duro y la perseverancia, mi padre obtuvo una beca para estudiar en un lugar mágico, Estados Unidos, que se erigió como el faro de la libertad y la oportunidad para tantos que habían llegado antes", recordó en el discurso que lo empujó a la fama. Fue durante la convención demócrata de 2004 que ungió como candidato a John Kerry.
Senador novato por Illinois, se le reconoció su rechazo a la invasión de Irak en 2002, cuando eso equivalía a poco menos que un suicidio político. También por apelar a la unidad del país cuando sonaba a ingenuidad. Para Obama, ese ideal de unidad es mucho más que una bandera política. Es una ambición personal. Tras divorciarse del padre de Obama, su madre se casó con un indonesio, también musulmán. Viajaron a Indonesia y allí Barack ("Bendición", en swahili) asistió a una escuela laica y luego a otra católica. El nuevo matrimonio de su madre también fracasó. Ann volvió a Hawaii para una maestría en Antropología y cuando decidió retornar a Indonesia, Barack se quedó con sus abuelos maternos en Hawaii. Tenía 13 años y una intuición: "Si todos son familia, nadie es familia", repasó Barack en uno de sus libros.
Quizá por eso es que Obama repitió los rasgos nómades de sus padres (ambos ya fallecidos): secundaria en Hawaii, donde consumió marihuana y cocaína; universidad en Nueva York, residencia en Chicago, posgrado en Harvard. Fue así hasta conocer a su esposa, Michelle. Se radicó en Chicago, donde sirvió como trabajador social y aún hoy reside.
Cuando Obama se inició en una travesía espiritual, la elección de su comunidad de fe también le deparó riesgos. El pastor que escogió para su casamiento, el bautismo de sus dos hijas y los servicios dominicales, Jeremiah Wright, dijo que el gobierno norteamericano propagó el sida para diezmar a la comunidad negra. O que los ataques del 11 de Septiembre fueron, hasta cierto punto, merecidos. Pero las declaraciones de Wright no hundieron su campaña y dieron paso a uno de sus puntos más altos. El 18 de marzo Obama ofreció un discurso que forzó a millones de personas a meditar sobre las verdaderas relaciones entre blancos, negros, latinos y otras minorías en Estados Unidos.
Otro punto por donde será atacado por los republicanos en noviembre será su legajo legislativo progresista, casi de izquierda para los cánones de este país. También por su ínfima experiencia en política exterior o en fuerzas armadas. A todo eso replica con que al menos posee el activo del "sentido común". Fue él, no los "expertos" de Washington, el que se opuso a la invasión de Irak. Y ellos tampoco han logrado resolver los desafíos de Cuba, Irán y Corea del Norte. A partir de hoy, la pregunta a responder será otra: ¿está listo Estados Unidos para él?
Fuente: Diario La Nación
