La ceremonia se celebra desde hace 198 años, después de la Revolución de Mayo, cuando los cabildeantes fueron a rezar a la Catedral. La Presidenta sumo la inclusión de otras religiones y encendió el viejo enojo con la Iglesia.
La disputa entre la Iglesia y el Gobierno de los Kirchner no es reciente. Pero un nuevo episodio se abrió a partir del cada vez más cercano festejo del 25 de Mayo. Cada año, desde hace 198, como parte de la tradición se celebra el Tedéum. Ya Néstor Kirchner durante su presidencia introdujo modificaciones que generaron malestar dentro del catolicismo cuando decidió trasladar la ceremonia religiosa de la catedral de Buenos Aires a ciudades del interior, para “federalizar” el aniversario.
La nueva iniciativa de Cristina va más allá y a la mudanza le suma la inclusión de otras religiones con lo que encendió aún más el enojo de la Iglesia. Pero, ¿qué es lo que tiene el Tedeum que genera tal discordia?
La propuesta de la Presidente es que la ceremonia religiosa se realice este año en Salta. Allí ya se reunieron el arzobispo local, Mario Cargne, y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri, para ajustar los detalles. Y esta vez, la ceremonia no será exclusiva del catolicismo y con representantes de otros cultos se transformará en un oficio interreligioso que romperá con una tradición de casi dos siglos.
Los primeros cambios al Tedéum los introdujo Néstor Kirchner al mudar la ceremonia. La oposición de la Iglesia residía en el origen de la celebración. El comienzo del Tedéum se ubica en lo que sucedió justo después de la Revolución de Mayo, en 1810, cuando, una vez conformada la Primera Junta, los cabildeantes se dirigieron a la Catedral para rezar. Es ese origen porteño de la Revolución lo que lleva al obispado de la Ciudad a resistirse la reforma.
La misma costumbre de realizar un Tedéum en la fiesta nacional del país existe en Colombia, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú. Igual sucede en Chile, pero allí, como este año en la Argentina, la celebración tiene carácter ecuménico.
De todos modos, el Tedéum no comenzó con los inicios de la independencia argentina ni con la de ningún otro país latinoamericano. Se trata de un himno que la tradición cristiana reserva para momentos de celebración.
El nombre proviene de las primeras palabras de ese cántico que en latín significa “A ti, Dios” y cuyo origen se sitúa aproximadamente en el siglo IV. Por lo general, es entonado en ocasiones especiales, como las canonizaciones o a elección de un Papa.
