Desde el lunes, según la decisión ratificada por la Justicia provincial, el sello Propuesta Replubicana (PRO) no tiene validez legal, porque en las últimas dos elecciones no superó el piso de 2% de votos del padrón (en 2013 no se presentó y fue con el Frente Renovador). Este contratiempo condiciona a Macri en el armado, al no tener representación propia.
En otras provincias Macri está habilitado a competir como PRO. ¿Si no inscribe partido en Buenos Aires queda fuera del comicio? No, porque integra una alianza con otras fuerzas y adoptarían un nombre de "fantasía". Un envuiado del macrismo a La Plata solicitó información del trámite de admisión de Unión por Todos, el partido de Patricia Bullrich. Podría ser una alternativa. Otra gestión informal corresponde al MID, respaldada por el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, en la grilla de los posibles acompañantes en la fórmula presidencial de Macri.
En cualquiera de las variantes, el macrismo debe apurar el reconocimiento para designar un apoderado antes del 10 de junio, cuando venza el plazo para las alianzas. No es la única preocupación: la fiscalización de cada mesa en la Provincia, que reúne el 38% del padrón nacional, es una obsesión del jefe porteño. Avanza en acercamientos con sectores gremiales y tienta con un pase a intendentes del conurbano. Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), aún en el Frente Renovador, es uno de ellos. Además, formalizaría un acuerdo con el sindicalista de UATRE, Gerónimo "Momo" Venegas, que tiene su propio partido, FE.
Ayer, incluso, trascendió una conversación telefónica entre Macri y el intendente Humberto Zúccaro (Pilar), otro que hasta ahora sigue en el massismo. El líder del PRO agradeció los elogios del alcalde por su triunfo en las primarias de Capital Federal. Por las dudas, Zúccaro también repartió elogios al candidato kirchnerista Florencio Randazzo.