Cuando se aproxima un año electoral, muchas personas ven surgir su vocación política, o más aun, su vocación dirigencial. Y así comienzan a aparecer agrupaciones o individuos que expresan su voluntad hacia una u otra candidatura. Pero como decía Martín Fierro, “no pa’ todos es la bota e’ potro”.
Por Alfredo Mason, Licenciado en Filosofía
Lo que distingue a un candidato como Alfredo Buglioni son dos cosas: un currículum que muestra una experiencia exitosa en la administración pública, nada improvisado y con formación universitaria en Ciencias Políticas, y un prontuario en blanco, propio de aquel que solo se dedica a cumplir con su trabajo, sin trapisondas.
Porque como la mayoría de los sanmartinenses no comenzó su actividad laboral como funcionario público, sino trabajando como preceptor en un colegio y fue logrando llevar adelante una carrera en la administración provincial y municipal desde 1988, con trabajo, capacidad y vocación. Así, hoy es, por segunda vez, Director Provincial de Comercio de la provincia.
Desde esa posición, Buglioni plantea que quienes hoy llevan adelante la acción gubernamental de la Intendencia reducen ésta a tres barrios (San Martín centro, San Andrés y Villa Ballester). Y a los chicos que van todos los días a buscar comida al basural de José León Suárez, las actuales autoridades les proponen tener wi-fi o andar en skate en la pista del Parque José Hernández, pues ese es el eje central de la política social que llevan adelante. Cuando la realidad no puede ser tapada aparece lo que es toda una concepción de la gestión gubernamental: Lo que podríamos llamar el síndrome del mediocampista, uno de los vicios de la burocracia. Siempre el impedimento para cumplir es el gobierno nacional o el provincial, que no hacen, ya que eso que se reclama no le compete al ámbito municipal. O sea, recibo el problema y lo pateo para adelante.
Más ejemplos… eso es lo que sobra. Ahí está la Ruta 8 y sus baches. La falta de cloacas en una gran parte del partido. Que no se utilicen los fondos que la Nación tiene destinados a la construcción de viviendas sociales en San Martín. Los hechos de corrupción que se pusieron en evidencia en el Consejo Escolar. Las aprobaciones por excepciones para seguir construyendo torres y más torres, cada vez más altas en San Martín y Villa Ballester. Por la cantidad de cosas que no se hicieron, se nos olvida que sí crearon una oficina comercial en Lituania, de la que todavía no se sabe que rédito ha reportado, a excepción que la familia Ivoskus ha ido a visitar la tierra de sus mayores.
Por que cuando Cristina habla del modelo, no hace referencia a un «librito» o a lo que se puede poner en 140 caracteres (twitter) sino que se trata de hechos que tienen como guía un fin: más justicia social y más democracia. Por eso, cuando miramos alrededor nuestro, en el pago chico, vemos que en San Martín hay quienes hablan para decir que adhieren al modelo, pero no lo llevan adelante. Por eso pensamos que San Martín debe cambiar.
Uno de los cambios que plantea Buglioni, y en donde muestra su experiencia en la función pública, es en formar a los equipos que lo secundan en otra filosofía de gestión. Las secretarías municipales son los lugares del estado desde donde se llevan a delante las políticas fijadas por el Intendente, pero no detrás de un escritorio, sino en permanente movilidad, presentándose en cada uno de los despachos nacionales y provinciales para conseguir la ejecución de tal o cual plan, porque su responsabilidad llega hasta allí.
Por otra parte, el candidato del Frente para la Victoria sostiene que la mejor medición del cumplimiento de la gestión de un Intendente, es realizar sus reuniones de Gabinete en cada uno de los barrios del partido, para que ni él ni sus secretarios pierdan nunca el contacto con el pueblo a quien deben rendir cuentas de su actuación.
Pero los sanmartinenses debemos reflexionar sobre lo que criticamos, porque si decimos que el Gobierno municipal es responsable de lo que no se hizo o se hizo mal, que los Ivoskus estén al frente del partido de San Martín es responsabilidad nuestra. Por eso, como gusta decir Daniel Ivoskus: lo que no se dice no es. Por eso lo queremos decir muy claro: este gobierno tiene fecha de vencimiento. San Martín tiene que cambiar, no dando un salto al vacío sino acoplándose a lo que la presidente Cristina Fernández de Kirchner desde la Nación y Daniel Scioli desde la Provincia están llevando adelante.
Algunos compañeros, con una sonrisa socarrona, andan diciendo que el temblor que se siente en Argentina no es ni un terremoto ni un tsunami, es la Cris… pasión que crece. En San Martín, eso tiene nombre y apellido, Alfredo Buglioni. Y el 14 de agosto comenzará el cambio acompañándolo en las elecciones primarias, simultáneas y obligatorias en el Frente para la Victoria.
