El gobernador Scioli muestra una construcción de poder por fuera del gobierno nacional. Luego de las versiones de posibles candidaturas del kirchnerismo más puro, el ex presidente advirtió que los Jefes Comunales no acompañaron.
Algo le molesta a Néstor Kirchner. El malestar viene desde antes de pronunciar la famosa frase en la que le pidió al gobernador bonaerense Daniel Scioli que diga “quién le ata las manos” para combatir la inseguridad.
Analítico de todos los escenarios posibles, Kirchner dio rienda libre a algunos nombres de su círculo más íntimo para saber cómo miden en el terreno bonaerense. Así, desde distintos medios se especuló con las figuras de Amado Boudou, Florencio Randazzo, Aníbal Fernández y Alicia Kirchner como posibles candidatos a gobernador. La maniobra buscaba tener información sobre la llegada de estas figuras a la opinión pública y, quizás, meterle presión a Daniel Scioli.
Para sorpresa del ex presidente, los intendentes con más poder advirtieron prontamente la jugada y clausuraron cualquier posibilidad alternativa al ex motonauta. Para ellos esas alternativas que intenta imponer Kirchner son un globo de ensayo para medir reacciones. Es así que ningún Jefe Comunal se encolumnó detrás de estas propuestas y se quedaron con lo seguro.
La respuesta de los barones del conurbano alteró a Kirchner y le demostró que Scioli había consolidado compromisos políticos por fuera de la lealtad más fiel al ex presidente. Ningún intendente se la jugó por las candidaturas de los referentes del seno íntimo de Olivos y eso fastidió al patagónico.
Es así que la molestia de Kirchner con Scioli, que logró construir poder más allá de la estructura K, viene desde mucho antes de pronunciar la famosa frase de las “manos atadas”. Los Intendentes dicen que apoyan el modelo, pero en los hechos parecen estar más comprometidos con el gobernador que con el ex presidente. Experimentados, siempre quieren apostar a ganador y guardan resquemores sobre las posibilidades del pingüino para el 2011.
