El Tribunal Oral Federal 2 ajustó el régimen de acceso al domicilio de la ex presidenta. El juez Jorge Gorini señaló que un encuentro reciente con economistas incumplió reglas básicas y advirtió que un nuevo desvío puede derivar en cárcel común.
El Tribunal Oral Federal 2 dispuso un cambio estricto en las condiciones de detención de Cristina Kirchner. La decisión recayó en el juez Jorge Gorini, quien confirmó que la ex presidenta ya no podrá recibir visitas por fuera de su círculo íntimo durante más de dos horas y solo con autorización puntual. El magistrado sostuvo que el ingreso “simultáneo” de nueve economistas, registrado días atrás, no estaba permitido. El planteo marcó el tono del nuevo esquema: cada visita externa necesitará un permiso individual, con fecha, motivo y duración precisos.
La ex mandataria cumple arresto domiciliario desde junio. Recibió esa modalidad al ser detenida por su condena a seis años de prisión por administración fraudulenta. Desde ese momento rige un protocolo de visitas que define cupos y categorías. Gorini recordó que el listado aprobado se mantiene vigente “de momento” y que incluye solo al grupo familiar, a la custodia policial, a los profesionales médicos tratantes y a los abogados. Cualquier otra persona deberá solicitar autorización “expresa y previa”, acompañada de “una motivación concreta y detallada”.
El fallo avanzó sobre lo sucedido con el grupo de economistas que visitó a la ex presidenta el 17 de noviembre. Cristina Kirchner difundió en su cuenta de X imágenes del encuentro y destacó que los participantes representaban a “más de ochenta profesionales”. El Tribunal verificó que todos figuraban en una nómina presentada días antes, pero señaló un punto clave: nadie pidió autorización para una visita conjunta. Gorini explicó que “la visita de las nueve personas que ingresaron al domicilio no había sido solicitada para que todas ellas concurrieran de manera simultánea, ni tampoco para participar de un encuentro colectivo”. Agregó que la difusión pública del evento “no sólo demuestra falta de prudencia sino que, además, desconoce la naturaleza punitiva de la prisión domiciliaria”.
Para el juez, un encuentro de ese tamaño rompió la lógica de restricción propia del régimen. Recordó que un interno alojado en un establecimiento penitenciario solo dispone de una visita semanal de dos horas. Indicó que el esquema de la ex presidenta ya funcionaba como un marco “suficientemente garantizador” de derechos.
La nueva resolución fijó un límite adicional. Las visitas autorizadas podrán realizarse hasta dos veces por semana, por un máximo de dos horas y con un tope de tres personas por vez. El Tribunal aclaró que cualquier incumplimiento permitirá revisar de inmediato la situación y activar medidas más duras. Gorini remarcó que, ante un desvío grave, se podrá “modificar o dejar sin efecto” la modalidad domiciliaria, lo que dejaría abierta la puerta a una derivación a un establecimiento penitenciario.
El magistrado recordó que el 17 de junio se definieron las reglas originales y que el primer control se hizo en septiembre. En aquella evaluación se ratificaron las condiciones. Sin embargo, el episodio de noviembre llevó a una revisión completa. El juez sostuvo que lo ocurrido excedió la autorización previa y quebró “el sentido común que subyace a la regla oportunamente impuesta”.
Los controles del régimen actualizado seguirán bajo la órbita de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal. Serán trimestrales y buscarán verificar que el sistema se cumpla sin desvíos. Según la resolución, el riesgo de que Cristina Kirchner pierda el beneficio de la prisión domiciliaria quedó explícito y dependerá del respeto estricto de cada una de las nuevas condiciones.
