El gobierno estadounidense fijó un piso del 10% para los aranceles a productos extranjeros. La medida impactará en sectores clave como el aluminio, la vitivinicultura y la industria petroquímica. Analistas advierten sobre el riesgo de una caída en la competitividad argentina, aunque también podrían abrirse oportunidades comerciales en algunos mercados.
Estados Unidos decidió elevar los aranceles a las importaciones extranjeras, lo que tendrá un impacto significativo en las exportaciones argentinas. Según el nuevo esquema, la tasa mínima será del 10%, lo que se sumará a los impuestos ya vigentes para cada producto. Aunque todavía no se conocen todos los detalles normativos, desde el sector exportador advirtieron que este ajuste encarecerá el ingreso de bienes argentinos al mercado estadounidense.
De acuerdo con un informe de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense, Argentina pagaba en promedio un 1,2% de aranceles para ingresar a Estados Unidos, mientras que la tasa promedio aplicada por el país norteamericano a otros socios comerciales rondaba el 6,4%. La diferencia en la carga impositiva se extiende a distintos sectores productivos. En el rubro alimenticio, Argentina aplica aranceles del 16%, frente al 4,6% de Estados Unidos. En textiles, la diferencia es aún mayor: el país sudamericano grava con un 20,9%, mientras que el mercado estadounidense solo impone un 6,1%. Otros sectores, como el calzado y el cuero, también enfrentan tasas elevadas en Argentina (19,8%) en comparación con las de Estados Unidos (7,1%).
Yanina Lojo, especialista en comercio internacional, señaló que la normativa definitiva aclarará si la medida se aplicará de forma general o con criterios diferenciados por producto. “Estados Unidos podría replicar los aranceles que ya impone Argentina a ciertos bienes, lo que afectaría a sectores como el vitivinícola o la miel, que hoy tributan entre 16% y 35%”, explicó.
Desde la consultora Abeceb advirtieron que los sectores más expuestos a este ajuste son aquellos que dependen de insumos importados de Estados Unidos, como la industria metalúrgica, petroquímica y energética. El encarecimiento de componentes clave podría reducir la competitividad de productos locales y afectar la inversión en estas áreas. Además, se prevé un impacto negativo en las exportaciones de aluminio y acero, que ya tributan un 25%. En el caso del aluminio, Estados Unidos representa el 62% de las ventas argentinas al exterior, pero apenas el 3% de sus importaciones totales en este rubro, lo que demuestra una fuerte asimetría.
Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, sostuvo que la medida obligará a las empresas exportadoras a absorber parte del incremento arancelario, reduciendo sus márgenes de ganancia y encareciendo los productos en el mercado estadounidense. Esto podría desincentivar la demanda de bienes argentinos y dificultar su posicionamiento en el exterior. Además, advirtió que la incertidumbre generada por estas decisiones podría desalentar proyectos de inversión en países emergentes.
Por otro lado, Lojo destacó que la medida también podría generar oportunidades. “Si algunos países enfrentan aranceles más elevados, Argentina podría ganar terreno en ciertos nichos de mercado”, afirmó. Mencionó el caso del vino, que compite con productos europeos que también podrían ser afectados por estas restricciones.
En paralelo, el gobierno de Javier Milei evalúa estrategias para mitigar el impacto de estos aranceles. Durante su visita a Estados Unidos, una de las opciones analizadas fue negociar acuerdos bilaterales que reduzcan barreras comerciales sin avanzar en un tratado de libre comercio integral. La intención sería asegurar mejores condiciones para la exportación argentina y evitar una pérdida significativa de mercados.
El panorama económico internacional sigue en constante cambio, con Estados Unidos utilizando los aranceles como herramienta de negociación geopolítica. En este contexto, Argentina deberá definir estrategias para sostener su competitividad y evitar que sus exportaciones pierdan participación en mercados clave.
