Lo hará hoy, en conmemoración del Día del Camionero, y esperan que su discurso alivie o rompa definitivamente sus relaciones con el Gobierno. El líder camionero será el único orador.
El líder de la CGT, Hugo Moyano, espera llenar la cancha del club Huracán con una movilización de delegados de todo el país, como una nueva demostración de fuerza en medio del enfrentamiento que mantiene con el gobierno nacional.
Así lo confirmaron varios dirigentes del gremio de Camioneros, entre ellos su hijo y secretario del sindicato, Pablo Moyano, quien convocó a través de la página de Internet "Infocamioneros" a "seguir logrando nuestros objetivos solo a través de la lucha, como ha sido en nuestra historia".
Moyano hijo dijo que espera la presencia de "más de 80 mil trabajadores" en el acto de hoy a las 12, y destacó que "nuestra organización fue el eje de resistencia contra la dictadura y los modelos neoliberales" y "por eso, ahora convocamos a reventar la cancha de Huracán para darle todo nuestro apoyo a la lucha y la figura de nuestro secretario general Hugo Moyano, en este momento tan especial".
Por su parte, el secretario gremial de la Federación de Camioneros, Pedro Mariani, aseguró que "la cantidad de compañeros que van a participar del acto del jueves en Huracán va ser tremenda, no tenemos tope y seguro que va a quedar gente en la calle". "Allí vamos a demostrar el poder de convocatoria que nos identifica, pero además queremos convertir al acto en una jornada memorable que quedará grabada para siempre en nuestra memoria histórica", señaló Mariani.
El acto donde el titular de la CGT será el único orador generó todo tipo expectativas ya que el discurso del camionero, definirá el futuro de las relaciones entre la central sindical y la Casa Rosada. Esta vez no está previsto como años anteriores, la presencia de la presidenta Cristina Fernández ni de ningún representante del kirchnerismo.
Por el contrario, el nuevo mitín se produce en medio de versiones sobre la posibilidad de que Moyano anuncie desde la convocatoria a un paro general hasta su ruptura con el kirchnerismo, incluyendo su retiro de la CGT y de la vicepresidencia del PJ nacional, este último cargo al que llegó de la mano del ex presidente Néstor Kirchner en 2008, pasándose a la vereda de la oposición.
Otras versiones menos fatalistas indican que Moyano no romperá del todo la relación con el Gobierno y que su discurso será fuerte, pero se limitará a ratificar sus reclamos que profundizó desde que Cristina Fernández fue reelecta, dejando abierta la posibilidad de una negociación con el Gobierno.
Moyano viene reclamando el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias a los trabajadores, una ley de participación en las ganancias empresarias -dos temas resistidos por la jefa de Estado-, y rechaza un tope en las discusiones de aumentos salariales para 2012. Además, reclama el pago de una deuda de alrededor de 10 mil millones de pesos del Gobierno por las obras sociales.
Desde el kirchnerismo atribuyen las amenazas de Moyano al enojo que habría desatado en el líder camionero un supuesto proyecto del Gobierno nacional para estatizar la recaudación de los aportes, que realizan todos los trabajadores en relación de dependencia a las obras sociales sindicales, lo que de confirmarse, dejaría sin esa caja millonaria a los gremios.
El enfrentamiento se produce a pocos meses de que la CGT deba renovar autoridades -Moyano tiene mandato hasta julio de 2012- pero algunos sectores del gobierno impulsan una eventual salida anticipada con la idea de apoyar a un sindicalista afín a las necesidades del Ejecutivo de cara al difícil año económico que se avecina.
